Edificio Saenz Valiente, Universidad Torcuato Di Tella de Buenos Aires por Josep Ferrando

Josep Ferrando Architecture

La propuesta del arquitecto barcelonés Josep Ferrando para el nuevo edificio de la Universidad Torcuato Di Tella se presenta como una organización abierta y flexible que integra la diversidad del campus en un único sistema espacial y estructural. El proyecto tiene la capacidad de expresar mucho con muy pocos elementos, aunando un discurso clásico y una construcción contemporánea.

El edificio de usos mixtos “Sáenz Valiente” del campus Alcorta de la Universidad Torcuato di Tella está ubicado en el popular barrio de River de Buenos Aires. Inaugurado en 2019, el proyecto es fruto de un concurso internacional de carácter restringido convocado en 2016 y al que optaron 15 despachos en una 1ª vuelta y 7 en la 2ª.

Foto: Federico Cairoli

Edificio-ciudad

Con la intención de contribuir a la construcción y consolidación de la trama urbana, el nuevo edificio se dispone en perpendicular a la Avda. Figueroa Alcorta y en paralelo a la calle Sáenz Valiente, consiguiendo a un tiempo cerrar el interior de la manzana del Campus original y construir la sección de calle, de gran importancia en la estructura urbana de la zona.

Plano de situación

Con esa misma vocación de la propuesta de hacer ciudad, se plantea que la planta baja del nuevo edificio ceda parte de su espacio a los vecinos de la zona y pueda alojar usos mixtos, con comercios que revitalicen la vida pública del barrio de River.

Foto: Federico Cairoli. La propuesta arquitectónica que Ferrando ha desarrollado para este proyecto tiene como objetivo principal la relación con el entorno urbano definido en el argentino barrio de River.

La entrada al edificio se produce por el extremo más alejado a la Avda. Alcorta, para crear un eje transversal a ésta que fomente los recorridos peatonales en el Campus, desde los accesos principales del transporte público situados en la Avda. del Libertador.

Foto: Federico Cairoli

Los puentes o pasarelas entre edificios que conectan las distintas partes del programa dan continuidad a los volúmenes en sus extremos, cerrando visualmente el espacio central de la manzana.

Plano de emplazamiento. El edificio persigue la definición del Campus mediante su contextualización en la trama urbana y la formalización del claustro como espacio de socialización.

Edificio-Campus

Al disponerse en perpendicular a la Avenida Figueroa Alcorta, el edificio cierra y completa el interior vacío de la manzana, construyendo un espacio que tiene como referencias el claustro o el ágora clásica, lugares públicos de reunión y socialización.

Planta de proyecto. Ver pdf. El emplazamiento urbano contenía preexistencias con particulares ritmos y secuencias: por un lado, el gran volumen sobre la Avenida Figueroa Alcorta con su retícula de imponentes columnas y capiteles de reminiscencias clásicas; por otro, un conjunto de naves existentes con su serie de pórticos y ménsulas.

Diagrama de relación con los ritmos estructurales de los edificios preexistentes.

Foto: Federico Cairoli

Sección transversal. Ver pdf

El nuevo edificio reconoce las particularidades de los edificios existentes: la imponente presencia del edificio Figueroa Alcorta (Edificio de Obras Sanitarias de la Nación) y la estructura porticada de los galpones o naves industriales que ocupaban originalmente el interior de la manzana. La estructura de la planta baja del nuevo edificio se entiende como un porche en continuidad con los pórticos de estos galpones, generando un gran plano de sombra que refuerza la idea de ágora o plaza central.

Axonometría de relación entre elementos estructurales. Ver pdf

Mientras que el volumen del nuevo edificio se relaciona con el edificio Figueroa Alcorta en términos de equilibrio entre masas edificadas, el porche de la planta baja busca un diálogo con el vacío de la estructura porticada de los galpones, favoreciendo la lectura continua del espacio libre del ágora central.

Foto: Federico Cairoli

Estructura ramificada

De esta forma, el nuevo edificio toma su personalidad estructural de la configuración de los edificios preexistentes. La estructura está formada por una secuencia de pórticos transversales, que salvan una luz de 20 metros y se repiten durante los 60 metros de longitud del edificio. Las fachadas largas son a su vez grandes pórticos ramificados, con pilares que salvan luces decrecientes a medida que se van alejando del suelo. Así, la separación de los pilares sigue un ritmo modular, siendo 2,60 m en el orden superior, 5,20 m en el orden doble intermedio, y 15,60 m en el orden triple de la planta baja. 

Alzado este. Ver pdf

En el diseño de estos pórticos, Ferrando hace una interpretación personal del tema clásico de la relación entre pilar y capitel, presente en el edificio Figueroa Alcorta, a través de esta fachada ramificada, en la que por encima de cada pilar se situaría una especie de capitel formado por dos nuevos pilares, correspondientes la estructura del orden superior.

Detalle de la fachada. El edificio se aligera a medida que se aproxima al suelo, potenciando la transparencia en el sentido transversal entre el patio y la calle, y se solidifica a medida que va despegándose, en correspondencia con la organización longitudinal de los interiores.

Foto: Federico Cairoli

El orden estructural como patrón de juego

La ramificación de la estructura es también, en palabras de Ferrando, un patrón de juego que dicta las reglas de los posibles cambios en la distribución de los distintos usos en planta. Desde la fase de concurso, se planteó que el edificio debía responder con flexibilidad a las modificaciones del programa, y a las distintas necesidades de superficie de los distintos tamaños de aula.

Plantas de proyecto. Ver pdf. La flexibilidad de usos demandada por el cliente para los espacios interiores (aulas que pudieran convertirse en oficinas y viceversa), queda asegurada por la combinación de una crujía estructural adecuada y la ubicación estratégica de los núcleos de comunicación vertical: la ubicación de las divisiones interiores se modifica siguiendo el módulo estructural que marca la fachada.

Foto: Fernando Schapochnik

Sección longitudinal. Ver pdf

De esta forma, siguiendo con el módulo estructural, los despachos se disponen en las plantas superiores con un ritmo de 2,60; las aulas se ubican en las plantas intermedias, con una separación de 5,20; y finalmente la planta baja, en la que los pilares salvan una luz de 15,60 m, alojan las partes más públicas del programa.

Foto: Fernando Schapochnik

Secuencia de módulos de fachada de la planta baja (abajo) a planta superior (arriba). Ver pdf

A medida que crece en altura, la estructura portante del edificio va descomponiéndose en partes más pequeñas y de menor sección, al igual que las ramas de un árbol. Las instalaciones se adaptan a este mismo patrón de juego, pero con una lógica inversa, ya que la ramificación que siguen es descendente: desde las máquinas situadas en la cubierta parten los conductos de mayor sección que dan servicio a las plantas más altas, y a medida que descienden se van haciendo más pequeños.

Vista del modelo 3D: Detalle DWG descargable. Design Cloud. Se establece una relación complementaria entre estructura e instalaciones: mientras que la estructura va perdiendo dimensión por la reducción de cargas soportadas al ascender, las instalaciones pierden dimensión por la reducción de sus conductos a medida que se desciende.

Foto: Federico Cairoli. Imagen de la fachada en construcción.

El edificio busca la máxima flexibilidad y versatilidad de usos mediante la integración y la concentración de la estructura e instalaciones en el espesor de la fachada.

La fachada como campo de juego

Con estas leyes, la fachada es el campo en el que se produce el juego. La fachada concentra estructura e instalaciones en una coreografía perfecta, convirtiéndose en el elemento principal del proyecto. La integración de los elementos técnicos y estructurales, y la forma directa y honesta con que se muestran a la vista, confieren al proyecto cierto carácter didáctico, algo que para Ferrando es fundamental en un edificio que contiene una escuela de arquitectura.

Vista del modelo 3D: Detalle DWG descargable. Design Cloud. La inclusión en el grueso de la fachada del sistema de ventilación y climatización del edificio y de las tomas de electricidad y datos permite liberar al espacio interior de toda servidumbre debida al paso de las instalaciones.

Siguiendo ese mismo criterio didáctico, los materiales que se emplean en la construcción del edificio expresan de forma evidente su propia naturaleza según la aplicación a la que se destinan. El hormigón in situ de los pórticos estructurales forma un sistema de elementos apilados que parte del nivel del suelo y va creciendo en altura, trabajando fundamentalmente a compresión. El acero es empleado en la estructura de tirantes de la escalera suspendida y trabaja por lo tanto fundamentalmente a tracción. Y finalmente, la madera como material cálido y blando, se emplea en los revestimientos interiores, para facilitar posibles cambios de uso de los espacios de forma flexible y al mismo tiempo acentuar el contraste entre lo permanente (la macro-estructura) y lo temporal (divisiones ligeras desmontables de aulas o despachos).

Foto: Fernando Schapochnik

Foto: Federico Cairoli. La escalera se convierte en un lugar singular en el entorno educativo: el lugar de encuentro, de intercambio y debate.

Axonometrías y detalles de la escalera. Ver pdf

Foto: Federico Cairoli. El edificio se caracteriza por la tectónica de la estructura y los materiales como didáctica y expresión de la arquitectura. La escalera suspendida de unos tirantes de acero no llega a tocar el suelo.

Fachada modular metálica y acristalada

La fachada se construye en base a elementos modulares ligeros, prefabricados en taller y compuestos por un cuerpo cerrado, que incluye el acabado metálico de la fachada, su aislamiento térmico y acústico, las superficies acristaladas como sistema de iluminación y ventilación naturales del edificio y que llega preparado para recibir las instalaciones a modo de armario decreciente en la vertical del edificio (900 mm para las plantas superiores, 600 mm para las plantas intermedias y 300 mm para la planta baja).

Foto: Federico Cairoli

Un cuerpo exterior abierto constituido por la protección solar en base a lamas verticales de toda la altura y de profundidad variable, se adapta igualmente al espesor del esqueleto de hormigón in-situ donde serán insertados los elementos (siendo 330 mm para las plantas superiores, 430 mm para las plantas intermedias y 530 mm para la planta baja). 


Vista del modelo 3D: Detalle DWG descargable. Design Cloud

Estos dos cuerpos llegan ensamblados a obra como elementos unitarios auto-portantes, mono-matéricos y sin necesidad de una subestructura metálica interior y donde la piel de chapa de aluminio reciclado de espesores variables entre 3 y 5 mm generan a base de pliegues su estabilidad mecánica tanto en servicio como durante su transporte e instalación. Las lamas verticales exteriores con chapas de 10 mm de espesor, se usan como contrafuertes del módulo para asegurar su estabilidad y como elemento de protección solar dada su generosa profundidad y la orientación de las fachadas longitudinales del edificio (Este-Oeste).

Detalle de los elementos modulares de cerramiento de la fachada. Ver pdf

Aun siendo la orientación Norte la más expuesta, ésta viene protegida de la radiación por su proximidad a la fachada Sur del edificio existente. Todos los elementos vienen lacados al horno en blanco, con el doble objetivo de que las lamas reflejen la luz hacia el interior y eviten su sobrecalentamiento por la radiación solar (reflexión de la energía y auto-sombreado).

Montaje de la fachada prefabricada

El ensamblaje y fijación de los elementos prefabricados se produce por detrás del esqueleto de hormigón, mediante solapes en horizontal y vertical, para asegurar una buena estanqueidad al aire y al agua, doblando el aislamiento de paneles de lana de roca hacia el interior para minimizar los puentes térmicos, con un grueso de 80 mm (λ= 0.035 W/mK) y acabado interior con barrera de vapor. La junta entre módulos se sella, se aísla y se trata con el mismo acabado que los elementos prefabricados y las divisorias interiores, en base a tableros alistonados de madera maciza de pino sin tratar.

Detalle constructivo de la fachada. Ver pdf

Esquina tridimensional plegada

Cuando la secuencia lineal de pórticos repetidos llega a la esquina, se crea un voladizo en sentido longitudinal, haciendo que un módulo de 5,20 m sobresalga en sentido longitudinal con respecto del último pilar.

Foto: Federico Cairoli

Este último módulo longitudinal se enlaza con dos módulos de 5,20 en sentido transversal, apareciendo un único pilar centrado en la fachada transversal. Con esta operación se consigue que visualmente el plano de fachada pliegue en la esquina sin alterarse el ritmo, dando la sensación de que el módulo que configura la fachada no es plano, sino tridimensional.

Alzado sur. Ver pdf

Plano verde flotante en la cubierta

La cubierta desempeña un papel clave en el edificio. Mientras que el edificio existente Figueroa Alcorta se enraíza firmemente en el suelo mediante una planta de sótano, el nuevo edificio se despega y se eleva respecto de él, configurando un plano de sombra en continuidad con la estructura de los galpones que cierran el vacío interior de la manzana en planta baja.

Foto: Federico Cairoli

Para enfatizar el contraste, en el nuevo edificio se crea una planta superior con una cubierta transitable, aprovechable como gran aula al aire libre, y sobre ella se dispone una estructura de cables de acero suspendidos que sirve como soporte para que extienda sobre ella una plantación de glicinias.



Vista del modelo 3D: Detalle DWG descargable. Design Cloud

De esta forma, Ferrando construye de nuevo un discurso en el que los dos edificios, nuevo y antiguo, entran en conversación. En este diálogo ambos ofrecen distintas respuestas, opuestas pero complementarias, estableciendo una relación amigable que dota al conjunto de unidad formal y lo afianza como parte integrante de la trama urbana consolidada.



Foto: Federico Cairoli

N. del E.: El análisis del proyecto y el modelo 3D de detalle constructivo se han elaborado a partir de diversas entrevistas mantenidas en mayo y junio de 2020 por el equipo de TECTÓNICA y Josep Ferrando.

Ficha técnica

Autor: Josep Ferrando Architecture

Localización: Calle Sáenz Valiente, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina

Año: 2019

Colaboradores: Arquitecto: Josep Ferrando. Arquitecto asociado: David Recio. Arquitecto colaborador: Juan Marcos Feijóo. Colaboradores proyecto: Miquel Rodríguez XMADE (envolvente) + Roberto Alfie (estructuras) + Nicole Michel Estudio GF SA (sustentabilidad) + Andrés Rodríguez (termomecánica) + Edgardo Sequeyra (electricidad) + Ramon Subirà (paisajismo) + Delia Dubra (iluminación) + Martín Felgueras (incendios) + Jorge Labonia (sanitaria y gas) + WSDG (acústica) + Claudio Sesín (normativa) + Hernán Langé (voz y datos) + Hernán Tucci DAKNO (fachada)

Fotografías: Federico Cairoli


Editado por:

David Mimbrero Tectónica

Publicado: Jun 29, 2020

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