Tres intervenciones de Atelier Parasie en Barcelona

Redacción .

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A través de la práctica de Atelier Parasie, el arquitecto francés Vincent Parasie contrapone el concepto superficial de «reforma» al de una auténtica transformación espacial adaptada a la escala doméstica e interior. En esta conversación con Tectónica, el fundador del estudio aborda los retos técnicos, proyectuales y de gestión que definen sus intervenciones en Barcelona: el uso sensible e intuitivo del color y la luz, la puesta en valor de los elementos patrimoniales —como las tradicionales 'voltas catalanas'—, las estrategias de acondicionamiento térmico y una gestión rigurosa de la obra centrada en el compromiso con el cliente. A continuación, se presentan tres de sus proyectos más significativos que ilustran esta manera metodológica y cercana de proyectar la arquitectura.

Vincent Parasie, arquitecto francés afincado en Barcelona y fundador de Atelier Parasie, comienza la conversación mostrando su incomodidad con el término "reforma".

"Reforma tiene una connotación de proyecto pequeño, incluso sin que sea necesaria la intervención de un arquitecto. Una actuación para una mejora, un lavado de cara, una puesta al día de un lugar, pero no es una transformación, una actuación sobre el espacio", explica. "Lo que nosotros pretendemos es diseñar el espacio".

Parasie explica cómo llegó a establecerse por su cuenta en Barcelona. Tras haber trabajado con despachos catalanes y querer establecerse de manera autónoma, tomó la decisión más pragmática. Al no contar con recursos para enfrentarse a concursos públicos o grandes encargos, se centró en un trabajo que sabía que, en Barcelona, se necesitaba. Comenzó con la transformación de su propia casa, un piso en la ciudad cuya obra le obligó a enfrentarse al reto clave en este tipo de trabajos: la optimización de los metros cuadrados. En ese punto es donde se da cuenta de que la arquitectura es necesaria justamente para no hacer reformas: cuando se llega a los clientes que entienden el plus que les dará contar con un arquitecto por la calidad que aportará a la obra.

El color

Uno de los temas centrales de la conversación es el uso del color, un terreno donde se mueve con una naturalidad inusual entre arquitectos. Las tres obras que se tratan destacan de manera especial en este sentido. Le preguntamos cómo es también el proceso de elección del color.

"Yo creo que de inicio tenemos el mismo temor que cualquier otro arquitecto con respecto al color, porque es un atrevimiento", confiesa. "Cuando hay preexistencias, como en la Casa Prat, es más fácil porque no es un lienzo en blanco. Tienes un pavimento hidráulico, unas voltas [bóvedas] catalanas, que aportan muchos datos para moverte en ellos. Lo que nos quedaba por decidir era el color de las paredes, que queríamos bastante neutral, y sobre todo la madera. La madera es un material natural que no solemos teñir; nos vale con el tono que le aporta el aceite o el barniz que se aplica".

Casa Prada. Fotografía: Charlotte Lajarín.

Con el tiempo ha ido definiendo valores seguros en los que apoyarse. Por ejemplo, en cuanto a la elección de maderas, opta por el castaño: "Porque el castaño no es tan rígido como el roble, no es tan oscuro tampoco como el roble o como el nogal, no es tan fresco, nórdico y claro como el abedul. Y sus vetas transmiten claramente que es madera". Sin embargo, como se mueve en un mundo pequeño y depende del pequeño cliente privado, sus obras deben tener un denominador común pero, al mismo tiempo, ser diferentes: "No podemos repetir los mismos recursos, aunque piense que funcionan muy bien".

En la Casa Prada, cuya clienta es diseñadora gráfica y pintora, el color fue una petición explícita. "Fue bastante divertido", recuerda. "La cocina se encontraba entre el pasillo de entrada y el salón. El salón era mucho más clásico, con su parquet de tablillas, que ya existía, y sus bóvedas catalanas, que recuperamos pero neutralizamos con pintura, e intentamos hacer una caja deconstruida, muy permeable, de un solo color: suelo, carpintería, chimenea, techo, muebles, todo en azul. Funcionó muy bien". Es un color que eligieron con la clienta y con el que enseguida se encontraron cómodos.

Como conclusión, y hablando de los colores —sobre los que reconoce este temor inicial—, comenta que la estrategia más segura es recurrir a colores naturales: "Lo vegetal, la tierra cocida, o incluso el mar; los colores que gravitan en torno a uno. Esto no puede hacer daño a ningún ojo e irán bien con los otros materiales que haya a su alrededor".

Oficinas Stud&Globe. Fotografía: Charlotte Lajarín.

En las oficinas de Stud&Globe, por ejemplo, distinguieron la zona de trabajo "más funcional, más neutra, con suelo de microcemento, techos vistos" de la zona de descanso "más generosa en texturas, con rasillas de tierra cocida". El color ocre que domina esta última, procedente del color tierra de la cerámica y del uso de pino Insignis (muy claro) en las encimeras, responde a una intención: "Es un refugio cálido".

Preguntamos cómo se controla que el color elegido funcione con la misma tonalidad e intensidad sobre distintas superficies. En la Casa Prada tenían cuatro materiales: microcemento en el suelo y en la pared, DM (liso lacado y ranurado sin lacar), pintura plástica o ecológica contra el yeso y la encimera de terrazo, que no es azul pero lleva pigmentos azules. Comenta que atacaron primero el microcemento. El proveedor tenía un catálogo con pocas opciones, pero encontraron un azul que les gustó mucho; a partir de ahí, fueron resolviendo lo demás. La carta RAL, considera, es muy limitada y utiliza más el sistema NCS, pero advierte: "El espacio vive y tiene sus matices. No puedes controlarlo todo y hay que confiar en que el efecto global es el que va a dominar".

Casa Prada. Fotografía: Charlotte Lajarín.

La iluminación

En la definición espacial, un elemento que ayuda a matizar y transformar un interior es la iluminación y cómo incide sobre el color.

Los proyectos los conciben con la iluminación definida, aunque no siempre encuentran la luminaria que quieren. Además, al ser proyectos domésticos, los clientes tienen la última palabra. Parasie se declara "bastante fan de los apliques murales. La luz no viene necesariamente de arriba, puede venir lateralmente. Participa de la arquitectura, ordena una superficie, te da intenciones".

Casa Prat. Fotografía: Charlotte Lajarín.

Se encuentra más cómodo con la luz indirecta, que define como más sensible, a veces jugando con el falso techo y la pared para incluir la luminaria oculta, como en los baños, donde con un material con carácter como el azulejo, la luz indirecta le da más cuerpo y transforma un baño sencillo en un espacio con un poco de sofisticación. De todos modos, en esas líneas de luz oculta resueltas con tiras de LED, hay que ser muy cauto porque es fácil pasarse, comenta: "La tira de LED, cuando la colocas, se ha de colocar bien, y colocarla bien significa no verla. Cuando usas un LED estás subrayando algo. ¿Y qué quieres subrayar?". En su práctica, cuando la usan, es siempre descendente, nunca ascendente, y solo cuando tiene una función clara.

Por el contrario, encuentra que la lámpara suspendida es un recurso con menos intenciones y que ocupa un espacio con demasiado protagonismo. Otra solución de la que considera que se abusa es el foco empotrado. “Es lo contrario a la lámpara colgante: se pasa de demasiada presencia a ninguna, con toda la iluminación enrasada.”. Comenta que en el replanteo y la ubicación de la iluminación hay mucha intención.

'Voltas' catalanas

En muchas de las obras en las que interviene Atelier Parasie, un elemento recurrente es el descubrimiento de las bovedillas cerámicas, las voltas catalanas, que al hacerse visibles —ya que solían estar tapadas por un techo de cañizo y yeso— aportan un significado de respeto patrimonial. Al hablar del tratamiento de estos forjados existentes, Parasie muestra un profundo respeto por la materialidad heredada.

Casa Prat. Fotografía: Charlotte Lajarín.

"Cuando nos encontramos con una volta catalana, tiene mucha carga visual. Al final es tierra cocida, y cuando la liberas tiene mucha presencia, tanto la cerámica como las vigas y las juntas, porque no está pensado para ser visto. Hay que asumir esa presencia, que es muy importante y afecta a la percepción del espacio".

Otra cosa que hay que tener en cuenta es cómo son las vigas sobre las que se apoyan las bovedillas. Está muy bien si son esbeltas, de madera o metálicas, dice; pero si son muy gruesas, pesan demasiado sobre el espacio. En el caso de tener suficiente altura —porque muchas de estas casas tienen una altura mayor a la media de una vivienda actual— y un suelo claro, como en la Casa Prat (donde además rebota la luz), es asimilable esa importancia del forjado. Sin embargo, en otros casos no es así y es mejor neutralizar, por ejemplo, con un velo de pintura, que incluso se puede aplicar cuando hay que reforzar las vigas, como fue el caso de su propia casa. Es una decisión fuerte: "Hay que decidir si se quiere la textura y su color, o solamente la textura; entonces neutralizas con un color que no tiene por qué ser blanco, y el espacio se transforma. Es muy enriquecedor", comenta. "Tienes que tener en cuenta la proporción del espacio y la luz".

Un detalle que siempre es complejo es el encuentro con techos técnicos, necesarios, por ejemplo, para llevar la climatización. En las oficinas Stud&Globe se resuelve con una visera que oculta las instalaciones y retranquea las rejillas de ventilación. Bajo las vigas originales se dispone el cableado de la iluminación, mimetizado con el acabado dado a las bóvedillas. "Al final las vigas te imponen una rejilla, una trama a tu proyecto. Hay veces en las que te encuentras las vigas al comenzar el derribo y, aunque las intuyes, marcan siempre un patrón propio".

Oficinas Stud&Globe. Fotografía: Charlotte Lajarín.

Aislamiento, ventilación e instalaciones

Para Parasie, la prioridad en cualquier intervención, antes de plantear las instalaciones, es aprovechar los recursos naturales: ventilación y protección. Lo primero se procura resolver al proponer la distribución: "Cuando la superficie va de fachada a fachada, con solo abrir una puerta, todo circula". Es cierto que a veces los patios son demasiado pequeños y no acaba de funcionar el tiro. Lo segundo se centra en incorporar aislamiento, el cual suele ser inexistente en las viviendas en las que se interviene. Considera que el aislamiento se debe priorizar, "incluso cuando haya que sacrificar superficie interior". El mínimo espesor de aislamiento que propone es "lana de roca de 5 o 6 centímetros detrás de un trasdosado de yeso laminado", aunque reconoce que "con lo que estamos sufriendo, este grosor puede no ser ya suficiente". Un tercer elemento primordial que acompaña a estas dos prioridades es colocar una buena carpintería.

Sobre la aerotermia, señala que los clientes "la piden cada vez más, incluso para pisos de 90 metros, una dimensión para la que es una instalación que resulta interesante por rentabilidad. Y si se puede combinar producción de ACS, aire y suelo radiante, es la solución más interesante".

Burocracia y gestión de la obra

La burocracia y la gestión de la obra son dos temas que roban mucho tiempo en un estudio de pequeñas dimensiones como es Atelier Parasie. Vincent, con obras realizadas también en Francia, compara los sistemas de licencias de Barcelona y Francia. En Cataluña, cualquier cambio de distribución interior debe pasar por el COAC (Colegio de Arquitectos de Cataluña), que emite un informe de idoneidad técnica antes de la licencia municipal. En contraste, describe que para una vivienda unifamiliar en Francia tan solo tuvo que presentar alzados, secciones, planta y una memoria de dos folios. Aunque el sistema en Barcelona es muy exigente y con un grado de responsabilidad muy alto, Parasie valora que "pone al arquitecto en el centro del sistema".

En cuanto a la gestión de la obra, Parasie venía de la experiencia de su paso por el estudio RCR, para el que dirigió dos obras: el Grupo Escolar en Font-Romeu y el Centro de Arte "La Cuisine" en Nègrepelisse. Le gustó mucho el proceso de licitación pública que seguía el estudio de Olot de pedir presupuesto a varias empresas y entregar al cliente un estudio de precios. Le resulta un sistema muy transparente en el que el arquitecto trabaja únicamente para su cliente y su proyecto. Es cierto que esto conlleva un cuidadoso trato con las empresas, de las que debes mantenerte independiente porque tienes que negociar muchas cosas, siempre pensando en favorecer al cliente: "Toda esta negociación es una labor valiosa: son muchas horas dedicadas y mucho dinero ahorrado. Una persona sola, un particular, no puede llegar a hacer esto y es muy importante que el cliente se dé cuenta del valor de esa gestión".

Al final, Parasie ha reunido una cartera de empresas que van desde las más profesionales (las que se interesan más por la arquitectura y el patrimonio local) hasta las más económicas, etcétera, y decide qué empresa encaja en cada obra. Según el tipo de empresa, su papel se acerca más al de contratista o menos, porque hay constructoras que no llegan a determinados trabajos, como contactar con un marmolista o un carpintero que haga un trabajo exacto: "Cuando tenemos el privilegio de poder trabajar con una empresa que lo abarca todo, para nosotros es otro trabajo. Nos dedicamos a la arquitectura".

Es complejo ir creciendo a partir de hacer obras pequeñas, cuidadas y económicas, pero así es como el estudio ha ido construyendo una imagen que ahora le define. Reflexiona si su vida sería más fácil con clientes y empresas más potentes y llega a la conclusión de que no, porque está a gusto haciendo un diseño sencillo, fiable y cercano al cliente. "Hay que multiplicar obras de diferentes niveles con clientes diferentes. Es la solución", concluye.

Casa Prada en Sant Gervasi

En este piso situado en el barrio de Sarrià-Sant Gervasi de Barcelona, el principal reto fue aportar claridad a estancias que carecían de luz natural. Para ello, se abrió la cocina hacia la sala de estar, integrando una solución a medida que permitiera conservar una chimenea comunitaria.

Lo que convierte este proyecto en un lugar especial es la sensibilidad artística de la propietaria —artista y diseñadora gráfica— y su interés por el uso del color. A partir de esta premisa, trabajamos una paleta cromática suave para la cocina y los baños, creando espacios definidos, independientes y llenos de personalidad.

Las soluciones plásticas implementadas —desde el tratamiento de superficies hasta el uso intencionado del color— no solo aportan luminosidad, sino que también dotan a la vivienda de una identidad propia. Un diálogo equilibrado entre lo tradicional y lo contemporáneo, donde la materia y el color se convierten en herramientas clave de expresión.

Superficie: 127 m2

Fecha: 2025

Planta estado original.

Planta obra finalizada.

Estado inicial y descubierto el forjado de 'voltas' catalanas.

Fotograíia: Charlotte Lajarín.

Axonometría cocina. Ver pdf.

Fotografía: Atelier Parasie.

Fotografía: Charlotte Lajarín.

Fotograíia: Charlotte Lajarín.

Fotografía: Charlotte Lajarín. Color y materiales definen el espacio. De un lado: pintura azul y pavimento de microcemento azul, con encimera y mecanismos (Jung modelo LS990) en blanco, del otro, pintura blanca y pavimento de parquet de madera existente.

Fotografía: Charlotte Lajarín.

Fotografía: Charlotte Lajarín.

Casa Prat en Poble Sec

En este piso de 1927, situado en el barrio de Poble Sec de Barcelona, nuestra intervención trata de ser contenida y respetuosa de la esencia original de la vivienda. Se han preservado y puesto en valor sus elementos más característicos: los techos altos con volta catalana y los pavimentos hidráulicos, auténticos protagonistas del espacio.

La propuesta parte de una reorganización estratégica de la zona de día, con el objetivo de potenciar el recorrido de la luz natural. Al reorientar los usos principales hacia la fachada, se consigue un ambiente más luminoso, armónico y equilibrado. Esta operación permite, ampliar la cocina e integrarla de forma más fluida en el espacio común, favoreciendo una relación más abierta y contemporánea entre las distintas áreas.

Para hacerlo posible, se ensancha el paso en un muro de carga, generando un ámbito más amplio, fluido y plenamente vinculado con la luz exterior. La intervención también replantea esta distribución trasladando el baño a una posición más secundaria dentro de la vivienda. De este modo, la fachada se libera para acoger la nueva zona de día, que pasa a convertirse en el espacio privilegiado de la casa.

La elección de materiales responde a una voluntad de sobriedad y calidez. La madera de okume, en tonalidades neutras, dialoga con la luz natural y con los matices existentes en la vivienda, estableciendo una continuidad cromática y material que refuerza el carácter acogedor y atemporal del conjunto.

Superficie: 70 m2

Fecha: 2026

Planta estado original.

Planta obra finalizada.

Fotografía: Charlotte Lajarín.

Fotografías del estado original del estar y la cocina.

Proceso constructivo: ampliación del hueco entre estar y cocina e incorporación de un nuevo baño.

Sección constructiva por baño. Ver pdf.

Fotografía: Charlotte Lajarín.

Fotografía: Charlotte Lajarín.

Fotografía: Charlotte Lajarín. El planteamiento de Atelier Parasie es siempre conservar al máximo los elementos encontrados, así en casa Prat se ha recuperado el pavimento de baldosa hidráulica original, recolocándola; se ha reutilizado la instalación de clima y se ha repuesto el modelo original de los mecanismos utilizados: Simon 82.



Axonometría mobiliario de cocina. Ver pdf.

Fotografía: Charlotte Lajarín.

Fotografías: Charlotte Lajarín.

Fotografía: Charlotte Lajarín.

Oficinas Stud&Globe en Sarrià-Sant Gervasi

La configuración inicial de estas oficinas presentaba una planta segregada: por un lado, una zona privilegiada junto a la fachada principal, orientada hacia una calle soleada y arbolada; y por otro, un área interior con poca luz natural y escasa profundidad visual.

La primera intención fue equilibrar las cualidades de los espacios de trabajo sedentario, agrupándolos en un único espacio continuo y maximizando la entrada de luz natural hacia el centro. La idea era que trabajar desde cualquier posición resultara agradable, con luz natural, vistas al exterior arbolado y una sensación de amplitud en el entorno inmediato.

Esta zona se caracterizaría por una materialidad calmada y bastante neutra, con un pavimento continuo y una altura ampliada tras la recuperación de las 'voltas' catalanas (en este caso bovedillas industriales), que hasta entonces permanecían ocultas.

En contraste —aunque de forma complementaria—, se buscó dotar al lugar de identidad a través de los espacios de relación, descanso y servicio: desde la entrada hasta la cocina, pasando por la sala de reuniones, los baños y un banco lineal que bordea la circulación.

La materialidad que define estos espacios se basa en texturas y tonos naturales: adoquines de terracota, madera de pino (también presente en las superficies de los escritorios) y macetas de obra. El cambio de pavimento marca de manera clara la transición entre estos espacios y la zona principal de trabajo. Este cambio se acompaña de un falso techo, más bajo y coloreado, que alberga el sistema de ventilación.

A pesar de contar con un presupuesto ajustado, se lograron mejorar las prestaciones energéticas de las oficinas. Las antiguas mamparas, herencia de la configuración anterior y de buena calidad, se reutilizaron tras ser pintadas con el color adecuado. Con ello, se terminó de definir la atmósfera calmada y armónica que buscábamos para este espacio de trabajo en equipo.

Superficie: 115 m2

Fecha: 2025

Planta estado inicial.

Planta obra finalizada.

Fotografia: Charlotte Lajarín.

Estado original con falso techo tapando las bovedillas.

Realización de un tramo de falso techo para ocultar las conducciones.

Fotografía: Charlotte Lajarín.

Fotografia: Charlotte Lajarín.

Axonometría cocina. Ver pdf.

Fotografía: Charlotte Lajarín.

Fotografía: Charlotte Lajarín.

Fotografía: Charlotte Lajarín. Para las divisorias interiores transparentes se reutilizó la carpintería de aluminio existente, pintada y redistribuida. En las oficinas Stud&Globe, Atelier Parasie ha contado con la asesoría en seguridad contra incendios de Òscar Caparrós Martín, ingeniero industrial.

Fotografía: Charlotte Lajarín.

Atelier Parasie Arquitectes SLP

Arquitecto fundador: Vincent Parasie

Arquitecta, responsable de proyectos: Núria Rubio Garcia

Fotografías: Charlotte Lajarín

Fichas técnicas de Casa Prada, Casa Prat y oficinas Stud&Globe


Editado por:

Redacción .. Tectónica

Publicado: Sep 24, 2026

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