Casa Bosc es más que una vivienda en una zona boscosa de la comarca del Ripollés, en Gerona. Es el primer prototipo que Àgora arquitectura ha construido a partir de su sistema de diseño de casa de madera unifamiliar, modular, ligera, prefabricada, de bajo coste y mínimo impacto ambiental, … e incluso, autoconstruible.

Fotografía: Adrià Goula

Plano de ubicación. Territorio. Ver PDF
El texto que a continuación aparece en azul procede de una conversación en torno al proyecto, entre Joan Casals y Jose Luís Cisneros de Ágora arquitectura , con Berta Blasco y JM. Marzo de Tectónica.
Tectónica: ¿El proyecto de Casa Bosc partía de un encargo concreto de vivienda o queríais desarrollar primero un sistema aplicable a distintos encargos, como una evolución de vuestro Refugio de fin de semana?
Joan Casals: La evolución parte del refugio de fin de semana. Una vez terminada recibimos muchísimas llamadas desde diferentes partes de España. Muchas personas veían una oportunidad en prefabricar un elemento sencillo, pequeño, fácil de transportar en poco tiempo y económico, sobre todo para situaciones relacionadas con la segunda residencia. En la mayoría de los casos teníamos que responder que no era viable. En algunos casos el terreno donde querían ubicarla era urbanizable y aquella primera solución no cumplía el Código Técnico en cuestiones como las medidas y habitabilidad. El refugio de fin de semana se había planteado para un camping y, por tanto, no tenía que cumplir todas esas medidas; una segunda residencia sí tenía que hacerlo. En otros lugares, aunque una implantación rural pudiera ser admisible según las condiciones que conocíamos, tampoco podíamos llegar con una grúa y un tráiler. En una visita a Extremadura pensamos que quizá habíamos encontrado una situación adecuada para implantar la idea como “chozo”, una tipología propia de aquel lugar. Sin embargo, al inspeccionar el terreno casi no llegamos ni con un coche de turismo: había curvas y carreteras de tierra, y resultaba evidente que el tráiler no iba a poder entrar.
Durante los meses y los primeros años siguieron llegando llamadas y también las renuncias. Todo ello nos hizo reflexionar sobre dos cuestiones. Por un lado, aunque llevar el elemento montado tenía ventajas, debía ser desmontable para responder a terrenos y accesos muy diversos. Por otro, tenía que cumplir todas las exigencias del Código Técnico, especialmente las de habitabilidad, que era el punto que la primera solución no resolvía.

Fotografía: Adrià Goula

Planta propuesta. ajardinamiento. Ver PDF
Empezamos a pensar cómo darle la vuelta al sistema: qué módulo podía funcionar mejor con los materiales que ya habíamos utilizado y cómo simplificar los procesos o reducir industriales: el refugio de fin de semana se había hecho con acero, madera y corcho. Pensamos que, si utilizábamos únicamente madera y sus derivados, quizá un solo industrial podría desarrollar todo el producto y se simplificaban los procesos.
Mientras maduraban esas ideas y se definían las directrices del cambio, apareció otro cliente interesado en el refugio de fin de semana. Para entonces las llamadas se habían espaciado, porque no podíamos dar una respuesta, y el contacto con posibles clientes se había ido disipando. Este cliente tenía un terreno en propiedad en Campodron, una localidad en la comarca del Ripollés, en la provincia de Girona, y le propusimos la nueva versión del refugio, que ya habíamos empezado a desarrollar.
El desarrollo final fue posible gracias a este cliente, pero la reflexión, los cambios y el enfoque procedían de una iniciativa que ya estaba en el despacho para responder a las demandas acumuladas.

Módulo. Agregación. Ver PDF. Disposiciones tipo. Ver PDF
T: La habitabilidad era uno de los problemas de la primera solución, pero el módulo del refugio y el de Casa Bosc es el mismo, 1,5 m, aunque ahora el sistema también permite agrupaciones diferentes de módulos, ¿qué aspectos son los que habéis cambiado respecto al refugio para que ahora sí cumpla el CTE?
JC: Los módulos de la estructura anteriores no eran exactamente de 1,5 m, eran algo mayores, como de 1,60 m, ahora hemos sido más estrictos. En el refugio, el corcho de la envolvente utilizaba despieces de las planchas prefabricadas de un metro por 50 cm, y las colocábamos en anchos de 10, 20 y 30 centímetros de forma un poco aleatoria para simular una especie de corteza y reducir la escala de la dimensión industrial de las planchas de corcho.
Con el tiempo nos dimos cuenta de que esa decisión nos perjudicaba: aumentaba el trabajo y los costes y generaba más mermas. Para esta casa pensamos que, si hacíamos el módulo estructural ajustándolo a 1, 5 m, las piezas de corcho que son de 50 cm encajaban perfectamente. Esa decisión no tenía nada que ver con el Código Técnico.

Fotografía: Adrià Goula. Mobiliario: MINIM

Agrupación tipo 3. Ver PDF
El problema fundamental de la primera solución era que teníamos una jaula de hierro, un exoesqueleto, y dentro construíamos una envolvente interior: una capa térmica y una capa de cerramiento. El espacio se distribuía con bastante libertad e independencia respecto de la estructura. Ahora hemos cambiado la estrategia: la estructura y el programa van de la misma mano.
El problema que teníamos es que, en el refugio, cuando empezábamos a distribuir cualquier programa posible para dos habitaciones en esos 40 m2, que no llegaban, el Código Técnico obligaba a hacer encajes de bolillos dentro de aquella armadura o contenedor. Era como una preexistencia en la que dentro encajas de la mejor manera el programa.
En Casa Bosc hemos decidido que hay una unidad mínima: un espacio que puede ser una habitación, una sala o lo que se necesite. Si se quieren dos habitaciones, hacen falta dos módulos; si se necesita otro baño, hace falta otro módulo; y si se necesita otra cocina, se añade otro. Aquí nos hemos asegurado de que el módulo mínimo corresponde a 2 x 3 submódulos estructurales, y que permite albergar cualquier programa que exija las normativas de habitabilidad. Por eso hablamos de una casa cada “2×3”. Las piezas pueden agregarse en horizontal, en los ejes X e Y, e incluso en Z.

Agrupación tipo 1. Ver PDF

Agrupación tipo 2. Ver PDF

Fotografía: Adrià Goula. Mobiliario: MINIM
T: ¿Cómo se plantea la prefabricación? ¿Utilizáis programas de prefabricación de madera? ¿Cómo se coordina la madera con los demás materiales y con toda la ingeniería de industrialización?
JC: Esta es una cuestión que está en proceso. Este primer ensayo es un prototipo real que se ha colocado y que hoy se está habitando, pero no es un proceso que pensemos repetir tal cual. Para industrializar hemos utilizado métodos más bien artesanales, que no tendrán mucho futuro si queremos que el sistema sea fácilmente replicable, universalizable y capaz de llegar rápidamente a cualquier lugar.
Como era el primer prototipo, trabajamos mediante ensayo y error: cómo resolver las esquinas, las canaletas y muchos otros asuntos. Lo hicimos con un industrial de la madera que puso a nuestra disposición un espacio en su taller para montar el sistema pieza a pieza y resolver las problemáticas por elementos. Se fabricó de forma más o menos manual, con la maquinaria que tenía el taller, pero de manera artesanal y sin control numérico. Después desmontamos la casa y comprobamos que el empaquetado y el sistema funcionaban. Lo pusimos a prueba y concluimos que era extrapolable, pero que ahora hace falta industrializarlo de verdad.

Fotografía: Ágora arquitectura
José Luis Cisneros: Mientras se ejecutaba el proceso siempre estuvo presente la intención de simplificar y aunar criterios. Cuando colocábamos elementos horizontales pensábamos que nos interesaba que todos los elementos fueran iguales, para que no hubiera errores de colocación. La idea era que hubiera un mismo travesaño en sección longitudinal y en sección transversal, sin piezas específicas de testero: una misma pieza que se utiliza para todo. Y lo mismo en el elemento en vertical: el pilar debía ser siempre igual. Con esta lógica, estos elementos, después, se podrían producir en cantidades determinadas por los módulos y sólo se podrían colocar de una manera.
Aunque el montaje se hiciera manualmente, había una intención muy clara de definir desde el principio un criterio de industrialización sencillo y eficaz.

Fotografía: Adrià Goula. Mobiliario: MINIM

Propuesta autoconstrucción. PDF para suscriptores con plan Premium

Fotografía: Ágora arquitectura
T: ¿Cómo se define la estructura de madera? ¿Los elementos verticales y horizontales son de madera laminada? ¿Qué sección tienen?
JC: Todos los elementos de la estructura son de madera laminada de 160 x 80 cm, y los tableros de cerramiento son de OSB.
T: Y luego hay un elemento que no hemos visto en otros proyectos, que son esos cajones huecos con aislamiento para alojar las instalaciones. ¿Cómo se decidió esa solución? ¿Fue una prueba específica para esta casa?
JLC: La solución de los cajones estaba relacionada con el transporte. Un panel grande no se podía llevar entero y habría requerido varias personas para manipularlo, así que se decidió trabajar con cajones pequeños.

Fotografía: Ágora arquitectura

Muros modulares y montantes exteriores. Ver PDF

Fotografía: Adrià Goula
JC: El grosor de los cajones y el ancho de los pilares responden, en primer lugar, a la necesidad de soportar las luces. También queríamos que el pilar coincidiera con el cerramiento, así que había que decidir qué grosor necesitábamos para aislar.
En el desarrollo inicial trabajamos con Societat Orgànica para estudiar, a partir de virutas de madera procedentes de los propios residuos de la construcción —los nuestros y los que pudiera tener el carpintero o fabricante que colaborase—, qué espesor de muro hacía falta para cumplir el Código Técnico, sin sumar el corcho. Queríamos que la solución funcionara de manera independiente y el resultado fue 16 cm.
Después comprobamos con el ingeniero de estructuras si ese espesor era suficiente para encajar las dimensiones de la estructura. Lo era porque no tenemos grandes luces, sino todo lo contrario, y ahí quedaron definidos los espesores.
A partir de ese punto apareció la cuestión de cómo hacer para que estos elementos pudieran manipularse fácilmente entre dos personas. Si la altura libre era 2,5 m, la dividíamos entre cinco cajones. Una guía de listón de madera en los laterales de los pilares permite colocar los cajones de forma sencilla entre ellos y es también la base de la idea de autoconstrucción.

Estructura de madera. Ver PDF

Fotografía: Adrià Goula
T: En el centro de la casa hay un muro de madera formado por elementos lineales machihembrados de madera laminada ¿Es un elemento de arriostramiento o de rigidización estructural?
JC: En el centro de la casa hacemos una especie de muro de CLT compuesto por pilares laminados. No queríamos utilizar muros de CLT convencionales, sino trabajar con entramados y con una estructura de vigas y jácenas. Pensamos que podíamos construir ese muro compuesto con el mismo elemento que utilizábamos en toda la casa. Aprovechamos la misma sección con la que se construye el resto de la casa y la única modificación es machihembrar los elementos para hacer la función de rigidización.
T: Usáis mucho la media madera, en los elementos de uniones, ¿utilizáis también anclajes metálicos?
JC: Sí, los pilares se unen a la base mediante juntas metálicas. Es el único lugar en el que aparecen esos elementos metálicos. El resto de las uniones se resuelve con medias maderas y tornillos.

Fotografía: Ágora arquitectura

Base plataforma y unión pilares. Ver PDF
T: ¿Cómo se resuelve la cimentación de la casa? Porque esa será una variante que habrá que resolver en cada caso.
JLC: Para la cimentación de la casa hubo dos o tres versiones. Pensamos en la posibilidad de utilizar pilotes metálicos recuperables. Se hincan con una grúa o con una máquina que los va percutiendo hasta llegar aproximadamente a la tensión admisible que corresponde y el coste es menor que hacer una zanja y un zuncho. Con ellos se genera una base removible, porque siempre tenemos presente que la intervención debe ser lo menos invasiva posible. Pero en este caso había piedra y no se podía aplicar esta solución. Hubo que ejecutar una cimentación convencional, mediante riostras. Dentro de las posibilidades, siempre tenemos en mente ofrecer la solución más sencilla, eficaz, económica y ecológica.

Fotografía: Adrià Goula
T: En la memoria comentáis que hay una voluntad de renaturalizar la parcela. ¿Cómo se tomó la decisión de recuperar los árboles, respetar el terreno y renunciar al acceso de vehículos hasta la casa?
JC: Esto tiene que ver con la particularidad del encargo y del lugar.
Cuando llegamos, al terreno ya le habían arrasado casi todos los árboles. Solo quedaban unos pocos en la parte alta de la parcela: cuatro pinos centenarios. El resto se había cortado. Además, una excavadora había creado un camino hasta la mitad de la parcela para que entrara el coche, como lo tenía el vecino de al lado, y habían acumulado una serie de piedras gigantes para construir un muro de contención para hacer el cambio de pendiente.

Renaturalización. Ver PDF
En principio, los clientes, querían colocar el refugio en la zona que ya estaba excavada y plana. Lo primero que tuvimos que hacer fue convencerles de que la casa debía colocarse detrás, bajo los árboles que quedaban, que había que eliminar el camino que les habían hecho y volver a plantar lo que en su día alguien cortó. Ese era el proyecto. Finalmente decidieron asumir el reto. Cuando observamos el emplazamiento desde una vista de pájaro vimos que todas las urbanizaciones próximas habían eliminado el bosque que había antes, especialmente en el frente de calle, para colocar sus casas. Esta era una de las pocas parcelas que quedaban por edificar y era una última oportunidad para recuperar el bosque que se había eliminado.
Propusimos incluso no poner una valla. A la casa se entra directamente desde la acera. Allí unas nuevas escaleras de hormigón que salen de la acera conducen al bosque. Y a través del bosque se entra a la casa.
JLC: El cliente quería un refugio. Construir una casa a pie de calle, con escaleras y todos los elementos habituales, no es un refugio. A un refugio se llega dejando el coche en algún sitio y caminando hasta él. La experiencia consiste en llegar a tu parte de la montaña, a tu trozo de terreno, y recorrerlo a pie hasta alcanzar el punto donde está la casa.
JC: Fue importante que el cliente aceptara el reto. Le estábamos diciendo que no tendría la comodidad de bajar del coche y encontrarse con la puerta a dos pasos. Tendría que recorrer varios metros subiendo por una pendiente hasta llegar a la casa. Tampoco tendría un límite que separase claramente lo público de lo privado: su casa sería una puerta al bosque para todos.
JLC: Algo curioso es que, aunque no haya cerramiento, ahora su casa detrás de los árboles es más privada que las demás casas que están expuestas directamente al público. Cuando el cliente fue al terreno y se colocó en el punto que le habíamos indicado, lo vio y decidió que sí.

Fotografía: Adrià Goula. Mobiliario: MINIM
T: ¿El industrial que construyó la casa quiere continuar en el proceso? ¿Puede asumir la fabricación de futuras unidades?
JLC: Ahora es necesaria la capacidad de un fabricante que pueda hacer casi un ‘llave en mano’ al reunir los distintos industriales y procesos. El industrial con el que hemos trabajado es uno de esos agentes; tiene una serie de máquinas, pero no tiene el volumen que necesitaría para que la operación global sea rentable.
JC: Para bajar costes necesitamos una escala industrial mayor, de modo que el producto pueda fabricarse realmente en masa. Estamos buscando este fabricante para seguir evolucionando el sistema.

Envolvente exterior. Ver PDF

Fotografía: Ágora arquitectura
T: Vuestra idea es que, además de ir de la mano de un industrial, la casa se puede autoconstruir, ¿veis factible esa opción?
JC: Sí, claro, de hecho, tenemos desarrollado un un manual. Tal vez en España tenga menos aplicación, porque es una obra que necesita un arquitecto y un constructor, pero, por ejemplo, en Francia, que no requieres de un arquitecto para hacer una casa unifamiliar, se podría montar la casa entre varias personas con cierta formación en la construcción. Para construir bien la casa hay que ser un poco manitas, evidentemente, pero no hace falta saber soldar, utilizar una máquina de corte u operar con herramientas complejas. Se trata sobre todo de saber ensamblar, pegar, atornillar y pintar.
T: ¿La simplificación de las piezas también viene de esa idea de autoconstrucción?
JC: Utilizar elementos pequeños, fáciles de manipular, con pocas piezas diferentes y con un sistema de montaje guiado evidentemente facilita la autoconstrucción. Aunque este escenario todavía es una posibilidad futura, no una modalidad comercial cerrada. La patente del sistema, la fabricación, el manual, la configuración y la comercialización son asuntos relacionados, pero distintos, y la estrategia todavía se está definiendo para que pronto pueda ver la luz.

Fotografía: Adrià Goula
Autoría: Joan Casals y Jose Luis Cisneros. Àgora arquitectura
Localización: Camprodon (Girona)
Colaboradores: Dirección de ejecución: Xavier Mas; Estructuras: Toni Mailan; Equipo àgora: Anahita Rahimi Vishteh, Ksenija Raicevic, Carla Melinte, Robert Corlaci; Instalaciones: Joan Costa
Fotografías: Adrià Goula
Empresa constructora: David Construccions I Excavacions SLU (David Cívico)
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Publicado: Sep 15, 2026