Ampliación y transformación de las oficinas de una nave industrial por NUA arquitectures

Arnau Tiñena + Ferran Tiñena + Maria Rius (NUA arquitectures)

El proyecto de ampliación y reforma que NUA arquitectures propone para las nuevas oficinas de Tuvàtextil, conserva lo existente, incorpora una pasarela y otros elementos ligeros de madera, integra las instalaciones en el mobiliario y en los nuevos volúmenes interiores, y transforma el acceso en una plaza abierta al paisaje. El encargo nació como una primera intervención antes de abordar la rehabilitación de una antigua fábrica textil de mayor tamaño, pero también como una oportunidad para mejorar las condiciones de trabajo de las personas que habitan diariamente la fábrica.

Fotografía: Adrià Goula

El texto que a continuación aparece en azul procede de una conversación en torno al proyecto, entre Ferran Tiñena de NUA arquitectures, con Berta Blasco y JM. Marzo de Tectónica.

Un encargo como primera transformación

Tectónica: ¿Cómo es el encargo y cómo lo planteáis? ¿Teníais relación con la empresa de algún modo?

Ferran Tiñena: No, la empresa llegó a nosotros porque había visto proyectos nuestros. Es una empresa que valora mucho el diseño y que inicialmente se dedicaba al hilo. Estamos viendo una cierta tendencia, de empresas antiguas, con setenta u ochenta años de trayectoria, que fabricaban grandes cantidades y que ahora están pasando al mundo del diseño, a hacer cosas especiales y diferentes, a investigar y a trabajar con clientes de una forma más exclusiva.

En este caso nos llamaron porque sus instalaciones, como ocurre con muchas instalaciones industriales, habían ido creciendo orgánicamente: ahora se añadía una nave, después otra, siempre a partir de necesidades estrictamente funcionales. De repente se encontraron en un momento de madurez empresarial y decidieron que querían ser otra cosa. El primer contacto fue para comprar y rehabilitar una industria textil del siglo XIX, con unos 3.000 metros cuadrados y unos pilares de fundición muy bonitos. La inversión necesaria era importante, así que nos propusieron que, antes de abordar ese proyecto mayor —cuyas obras han empezado hace poco—, hiciéramos una primera prueba en sus instalaciones actuales.

Plano de situación. Ver PDF

Fotografía: NAU arquitectures. Estado previo a la intervención.

Tenían unas oficinas muy viejas y unos vestuarios que no cumplían las condiciones necesarias. Estaban trabajando en precario y querían mejorar la vida de las personas que trabajan y producen en la fábrica, de todos sus habitantes. Así empezó el proyecto: como una prueba previa a una intervención mayor. Es una rehabilitación parcial de un complejo mucho más grande, una pequeña joya que está al fondo de un corredor en un polígono industrial. Quizá no nos habríamos lanzado a un encargo así por sí solo, pero la relación con la fábrica del siglo XIX nos interesaba mucho y decidimos probar.

Fotografía: NAU arquitectures

Planta general. Plano de contexto. La intervención se sitúa en el fondo de la parcela de la fábrica. Ver PDF

Sección transversal fugada por la nave industrial. Ver PDF

El contacto fue muy fácil, nos pusimos de acuerdo rápidamente y empezamos. Llevamos trece años en la profesión, no mucho tiempo, y es de los proyectos que más hemos disfrutado. Los operarios ya trabajaban en el mantenimiento de las instalaciones y, por tanto, formaban parte de la propia empresa. El cliente fue muy abierto: nunca se puso exigente en el sentido de rechazar algo sin más. La verdad es que ha sido un gusto trabajar en el proyecto.

T: Se nota el cuidado con el que está hecha, el gusto por el detalle y por hacer una arquitectura cercana, y optimista.

FT: Nosotros intentamos hacerlo siempre. A veces lo conseguimos más que otras, porque en una obra no todo depende del arquitecto, aunque a veces pensemos que sí. Es un grupo humano muy plural, en el que pasan muchas cosas, hay tensiones y existe una cierta complejidad.

Siempre intentamos conservar la imaginación para probar cosas distintas, y es algo de lo que hablamos en el despacho. Intentamos hacerlo dentro de la sobriedad técnica y ejecutiva que exige la ética arquitectónica. Si conocéis algunos de nuestros proyectos, habréis visto que siempre probamos a introducir ese guiño entusiasta, alegre e imaginativo.

Planta baja. Ver PDF

Mantener, limpiar y añadir lo imprescindible

T: Es un edificio existente, una nave industrial. A la hora de intervenir, parecía necesario mantener la estructura y la envolvente. ¿Qué partes mantenéis y cuáles no, y por qué?

FT: Nosotros seguimos un poco lo que dice Lacaton-Vassal: «never demolish». No porque lo digan ellos, sino porque lo hemos hecho desde el primer día y porque al final es también una cuestión económica, de sostenibilidad y de ética. Si una cosa sirve, ¿por qué hay que tirarla?

Allí no tiramos nada. Había unas oficinas, un forjado y, en realidad, tres estructuras superpuestas. Como ocurre en muchos edificios construidos, eran estructuras que se habían ido haciendo por necesidad, sin una lógica unitaria: se añadía una cosa sobre otra y no coincidían. Nosotros llamamos a esto un clúster de crecimiento orgánico. Lo que hicimos fue conservarlo absolutamente todo. Lo único nuevo es la pasarela de madera, una ampliación que también evita hacer cimientos. Los cimientos habrían encarecido la intervención y nos habrían obligado a tocar el pavimento de la nave, que estaba en muy buenas condiciones. Por un motivo estrictamente técnico y económico, colgamos la pasarela de las grandes jácenas de la nave.

Fotografía: NAU arquitectures

En general, lo que hacemos es limpiar, recortar y añadir puntualmente allí donde creemos que es necesario.

T: En las fotografías del estado previo se percibe una mezcla de sistemas: una estructura en el forjado de la entreplanta, partes resueltas con perfiles de acero….

FT: Primero estaba la nave grande, con los pilares que configuran la fachada y las grandes luces. Dentro construyeron otra nave con pilares nuevos de hormigón, vigas de acero y losas alveolares. Nosotros trabajamos sobre todo eso y hacemos los añadidos con elementos ligeros, básicamente de madera.

Fotografía: Adrià Goula

T: Y el pavimento de la entreplanta, que parece un terrazo, ¿es el original o habéis puesto otro encima?

FT: Lo hicimos nosotros. Lo que había eran placas alveolares sin capa de compresión, como ocurre muchas veces en construcciones precarias y económicas. Añadimos una capa de compresión y la pulimos. La terminación es, por tanto, esa capa de compresión pulida.

T: Y por debajo, lo que se ve como techo de la planta baja, es el forjado de la entreplanta. En las fotografías iniciales estaba muy deteriorado y ahora aparece perfecto. ¿Lo limpiasteis con chorro de arena o de agua? 

Fotografía: Adrià Goula

Planta primera. Ver PDF

FT: Eso estaba todo enyesado y al quitar los tabiques quedaban todos los rastros. En otros proyectos quizá lo habríamos dejado, pero aquí optamos por limpiarlo. Vinieron con arena a presión y agua, quitaron todo el yeso y quedó perfecto.

T: Ha quedado como nuevo. Por las imágenes pensábamos que se había colocado algún elemento prefabricado.

FT: No pusimos ningún prefabricado. De hecho, recibimos un premio como obra nueva por este proyecto y, cuando lo recibimos, pensamos: «¿Por qué? Si aquí de nuevo casi no hay nada». Lo único nuevo es lo efímero, lo de madera, lo que no pesa.

Fotografía: Adrià Goula

T: Está muy bien poner en valor lo que ya había: si funciona, se aprovecha y se reutiliza.

FT: Una de las líneas de trabajo del estudio es poner a los habitantes en el centro. Hablamos con todos los habitantes de los proyectos. Cuando decimos todos, son todos: en este caso hablamos con la dirección, con los jefes de departamento, con los operarios, con el personal de limpieza y con todo el mundo. Les pedimos que hagan una especie de carta a los Reyes Magos y, a partir de esa conversación y de lo que piden, intentamos llegar lo más lejos posible. Es una forma de mejorar su confort y de que sientan que forman parte del proceso.

Se nota mucho cuando algo que han pedido aparece en el proyecto: lo reconocen y dicen «esto lo quería y ahora ya lo tengo». También hacemos un seguimiento después de la obra para saber cómo ha ido, cómo se sienten, si están a gusto y qué les gusta o qué no. En esta fábrica estamos muy contentos porque todo el mundo está satisfecho y cuando entras allí se nota: es un ambiente sano.

Fotografía: Adrià Goula

La fabrica y la memoria del lugar

T: ¿Qué dimensión tiene la empresa? ¿Cuántos trabajadores hay, para hacernos una idea?

FT: Cambia un poco porque hay operarios de planta y personas que trabajan estrictamente en las oficinas. En las oficinas son unas veinticinco personas y en planta hay unas veinticinco más, en tres turnos, que son quienes utilizan también los vestuarios, el comedor y la plaza.

Fotografía: Pere Català-Pic.Vista de Pont d’Armentera en 1915 con distintas fábricas textiles. A la derecha, separada por el río, se encuentra la que será objeto de rehabilitación por NUA arquitectures.

FT: Otra de las líneas de trabajo del estudio forma parte del propio proceso creativo: recuperar la historia del lugar, estudiarlo y hacer una lectura transescalar del territorio. Intentamos entender qué era, qué es, qué queda y qué historia sigue latente. También estudiamos la historia de la fábrica.

Cuando llegamos allí nos quedamos alucinados, porque es un paisaje industrial de primer orden. Parece una colonia industrial del siglo XIX, aunque, al estudiar el lugar, descubrimos una organización social bastante distinta: no había solo una empresa con un jefe que lo gestionaba todo, sino que en el momento álgido había doce empresas. En el estudio tenemos un compañero que hizo su proyecto final de carrera sobre toda esa zona y sobre sus fábricas. Aunque este proyecto es posterior, su trabajo nos aportó información y completó lo que nosotros ya habíamos empezado a investigar.

De repente encuentras una trama de acueductos romanos que iban a buscar el agua, los que generan el primer pueblo; molinos draperos, de trapos, medievales, donde empieza este tipo de industria; y, en el siglo XIX, toda una infraestructura de doce grandes fábricas textiles que reaprovechaban el agua del canal romano que llevaba agua a Tarragona. Esta es la última empresa que queda en el pueblo. También querían ser herederos de toda esa historia y por eso compran una de las fábricas del siglo XIX que ahora se tiene que rehabilitar.

Fotografía de época. Vista desde el puente, de la antigua fábrica textil sobre la que se intervendrá.

Cuando hablas con la gente del pueblo, te encuentras con esa memoria. Les dices que eres el arquitecto que está trabajando allí y enseguida empiezan a explicar la historia. Todo el mundo tiene nostalgia de aquella época, sobre todo de los años setenta, cuando empezó el cierre de las fábricas. Debió de existir una comunidad muy unida alrededor de todo aquello. En el proyecto se juntan la voluntad de ser herederos de esa historia y la voluntad de la dirección de hacer que quienes habitan la fábrica estén más cómodos y sean más felices.

Y una tercera línea de trabajo es el contexto, que aquí había poco, porque estamos en un recinto industrial. Sí existía ese contexto histórico y de identidad que había que reivindicar. Y, como gesto contextual, decidimos construir una plaza dentro del recinto industrial. Es algo un poco transgresor: una plaza para descansar, charlar, celebrar, encontrarse, sacar una mesa y tomar un café. También sirve para que el acceso sea reconocible y para que quien llega sepa dónde está entrando.

Se colocan árboles para protegerse del sol de poniente y generar sombra. El juego de los pavimentos reproduce un patrón textil, como un patchwork.

Fotografía: Adrià Goula

T: Y esa placita que es donde habéis colocado una pérgola, ¿sirve para carga y descarga o es solo para dejar los coches de los trabajadores FT: Los coches se dejan fuera del recinto. Cuando llegamos, aquello era un aparcamiento. La idea de la pérgola está relacionada con la plaza y con la voluntad de abrir el recinto. Antes era una industria completamente cerrada, con una valla que impedía ver el exterior: entrabas y quedabas dentro de otro mundo.

Fotografía: NAU arquitectures. Estado previo de la pérgola y fachada de las oficinas.

Propusimos abrir la plaza al paisaje. Está en medio de un valle; arriba hay viñedos y montaña, y también unos muros de piedra muy bonitos. La idea era abrir la industria al paisaje para que la gente pudiera disfrutarlo. Es casi una visual renacentista: una gran avenida que, en realidad, es una avenida natural de la matriz biofísica preexistente. Desde la parte baja del valle se ven los viñedos y los pinos.

Estructura pérgola. Detalles. Ver PDF

Hacer el recinto más transpirable y poroso permite salir y cambiar de ambiente. La pérgola funciona casi como un arco de triunfo: una puerta ligera hacia el paisaje. Ya existía una estructura de hormigón y una pérgola de uralita que permitía pasar de una nave a otra sin mojarse. Recuperamos esa estructura, retiramos la uralita y construimos los tres arcos. ¿Por qué arcos? Podríamos haber hecho una cubierta plana, pero habría escondido el paisaje. Los tres arcos abren la vista y hacen de puerta: abren la plaza, el proyecto y la industria al paisaje y los conectan. Al final ha quedado una pieza muy ligera que protege, funciona y permite ver el paisaje desde dentro.

Fotografía: Adrià Goula, Vista hacia la entrada al recinto de la fábrica.

Estructura de madera para la cohesionar la ampliación

T: La decisión de añadir madera, una estructura ligera, parece sensata y bastante obvia. ¿Hubo algún momento en que se pensó otra cosa o lo teníais claro desde el principio?

FT: Durante el proceso de proyecto vimos que había dos o tres estructuras superpuestas que no coincidían. Lo que hicimos fue construir una cuarta estructura, ligera y de madera, que siguiera un patrón —aunque no fuera estrictamente regular— y que cosiera todo lo existente. Funciona como un aglomerante: recoge las estructuras, hace que funcionen a la vez y permite que se sigan viendo e identificando, pero que al mismo tiempo se perciban como una unidad.

Fotografía: Adrià Goula

También estaban las cuestiones de la sostenibilidad y de la calidez. Hemos trabajado muchas veces con madera y estamos en un momento de recuperación de este material. En los ambientes arquitectónicos en los que nos movemos ya es habitual, pero dentro del mundo de la construcción todavía le falta recorrido. La madera nos permitía hacer una estructura ligera, fácilmente construible y con piezas pequeñas que podían introducirse sin destrozar nada. Esa es la lógica de la nueva estructura: ligar todas las anteriores.

Secciones constructivas y detalles estructura oficina. Ver PDF

Fotografía: Adrià Goula

Instalaciones integradas y espacios flexibles

T: En una preexistencia hay que introducir instalaciones de todo tipo: datos, cableados, iluminación, aire acondicionado y, sobre todo, climatización, que es lo más voluminoso. Cómo lo solucionáis en este caso o si tenéis una estrategia que aplicáis de modo general en los proyectos de este tipo

FT: En todos los proyectos intentamos convencer a todo el mundo de que las instalaciones se pueden colocar bien dentro del proyecto arquitectónico. Lo percibimos como una cierta lucha entre ingenieros y arquitectos por decidir por dónde van y cómo funcionan. Durante los primeros años hicimos oficinas a través del Ayuntamiento de Barcelona, y eso nos permitió ensayar muchos sistemas: por dónde pasábamos las instalaciones, dónde las colocábamos y cómo funcionaban la impulsión y el retorno.

Las oficinas y las industrias actuales cambian constantemente al ritmo de la tecnología. Antes todo el mundo tenía un ordenador de mesa y ahora casi todo el mundo trabaja con un portátil. Aquí todavía hay ordenadores de mesa, pero dentro de unos años quizá ya no los habrá. Por eso tenemos bastante obsesión con la flexibilidad. La flexibilidad alarga la vida útil de los proyectos y es también un acto de sostenibilidad: si un espacio se puede reconvertir, otro equipo de arquitectos podrá transformarlo fácilmente dentro de unos años.

Fotografía: NAU arquitectures

En el caso de las oficinas, hay que hacer convivir muchos supuestos: hay quienes quieren trabajar con cable porque es más rápido y, según los archivos, puede ser mejor que el wifi por una cuestión de seguridad. En este proyecto, las mesas están diseñadas como si fueran electrodomésticos. Tienen una canaleta registrable situada por debajo del tablero, y desde donde se hacen fácilmente accesibles las distintas conexiones a través de perforaciones circulares realizadas en la superficie de la mesa.

Ficha técnica

Autoría: Arnau Tiñena + Ferran Tiñena + Maria Rius (NUA arquitectures)

Localización: tra. Pla de Santa Maria, s/n Pont d’Armentera

Colaboradores: Equipo NUA arquitectures: Dani Muñoz, Paula Roch, Jordi Canela, Júlia Franquet, Silvia Ledda, Chiara Cabras / Arquitecto Técnico: Albert Vilà / Estructuras: Windmill Structural Consultants / Ingeniería: Pellicer Enginyers

Fotografías: Adrià Goula

Empresa constructora: Totalinstant (Instalaciones)

Empresas destacadas:


Editado por:

Tectónica

Publicado: Sep 29, 2026

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