La exposición “Bienestar en la Ciudad” es fruto de veinticinco años de reflexiones de la arquitecta Izaskun Chinchilla, doctora y Catedrática de Práctica Arquitectónica en la Bartlett School of Architecture –University College of London–, que desde sus años de estudiante en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid percibiera que en los estudios no se incluía ninguna asignatura sobre cómo tratar los espacios para vivir.

Acceso a la exposición “Bienestar en la Ciudad” en La Casa de la Arquitectura. Fotografía: Ovejero Sequeiro.
En la conversación que mantuvimos con Izaskun Chinchilla visitando la exposición habla de la influencia de los efervescentes años noventa en su generación y de cómo ha ido tejiendo el corpus de una ciudad que atienda el bienestar corporal, social, territorial en todas sus facetas, con ejemplos de otros tiempos y otras latitudes en los que las comunidades velan por el ‘bien común’ (concepto andino de raíz quechua).
“Cuando estudié en Madrid era un lugar muy divertido. Estábamos en la época postmovida, en la época indie. Tenía amigos que hacían teatro, amigos que hacían arte, amigos que hacían moda... Y llegaba a la escuela y era todo austeridad. Todavía recuerdo mi primera maqueta, que lo que hizo el profesor fue quitarme millones de elementos, todos los que eran de color, por supuesto, y decirme: "¿Ves que ahora está mejor?". Despojó la maqueta del diseño que yo había hecho y dejó casi solo la estructura limpia. Mi sensación era que había muchos discursos que se estaban dando en ese momento que no penetraban en la Escuela de Arquitectura. Estaba empezando un poco la sensibilidad ecológica, había ya debates en Alemania sobre el "deep ecology", sobre si el hombre tiene que ser el centro de la cultura, que es lo que yo intentaba llevar a mis trabajos. Tengo que decir que hubo profesores que sí me apoyaron, con una cierta resistencia y algo de ironía. Recuerdo a Alberto Campo Baeza, a Juan Carlos Sancho, a Federico Soriano, Iñaki Ábalos, Juan Herreros, Eduardo Arroyo… Ninguno pensaba como yo pero sí me decían que buscara mi propio recorrido. Y quien, evidentemente, me permitió desarrollarme más fue Andrés Perea, aunque reconocía que me interesa por temas en los que él nunca había pensado."

Sala 0 de la exposición. Fotografía: Ovejero Sequeiro.
Izaskun Chinchilla sí percibe que desde entonces ha habido una generación de arquitectos con menos miedo al color, más divertida, menos monumental, más de dispositivo, pero eso también nota que está cambiando: “Me hacía mucha gracia que mis amigos franceses me dijeran que su generación era menos progresista que la de sus padres. Eran hijos de padres del Mayo del 68, padres que habían sido comunistas, y los hijos, de repente, eran un poco neoliberales. Ahora me siento un poco así en la arquitectura. Veo que hay una nueva generación, muy de Instagram. Es todo perfecto, la imagen es perfecta, el ángulo es perfecto, todo está comisariado. Se ha borrado el proceso, por el que habíamos peleado mucho para que se entendiera: el proceso social, el de montaje, el de construcción. Se ha borrado otra vez, vuelve a ser la imagen perfecta, que ahora tiene más artesanía, un tono de color, y me pregunto ¿dónde están todos esos ideales que puede empujar socialmente la arquitectura en la generación actual?"

Sala -1 de la exposición. Fotografía: Ovejero Sequeiro.
Hablando sobre la situación de la profesión hay varios temas que trata de los que no se suele hablar. Una es el ratio de arquitecto por habitante: “según el CSCAE, España tiene un arquitecto por cada seiscientos habitantes. Hay sitios de China donde hay un arquitecto por cada diez mil o cien mil habitantes. Un Sáenz de Oíza ejercía en una sociedad donde había un arquitecto por cada quince mil habitantes. Esta realidad hace muy difícil ganarse la vida ejerciendo libremente la profesión, casi imposible. Y, como ha pasado en toda la historia, los miembros de la generación joven que tienen buen acceso al trabajo son aquellos conectados familiarmente: hijos de arquitectos, promotores, constructores… Porque la meritocracia en arquitectura no existe.”
Otro tema que saca a colación es la falta de regulación del sector de la promoción privada. “En las estructuras empresariales de todos los sectores hay que cumplir con unos mínimos atendiendo al género o incluso por edades o representación territorial, que no afecta a la promoción privada. ¿Qué derecho hay a que una promotora diga: "He encargado veinticinco proyectos este año y todos los que han firmado el contrato han sido varones"? La promoción inmobiliaria privada vive de espaldas a cualquier regulación en ese sentido. Hasta que eso cambie, la meritocracia no existe, porque actualmente un ochenta y tantos por ciento de los proyectos que se visan son privados. Si ese sector no es ejemplar, o por lo menos correcto, la profesión nunca lo será."

El montaje expositivo debía ser autoportante para no dañar las paredes de las salas, ser reversibles y poder montarse en otra instalación. Ha consistido en dos tipos de soporte: una estructura metálica muy ligera: barras de cortina, no estructurales, de dos centímetros por un milímetro de espesor, que se duplica para sujetar el textil y poder tensar, y, queda arriostrada por las cruces y las jardineras. Y los soportes de tablero DM cortado con CNC a los que se aplica un lacado previo al grabado en láser de los textos para que el tablero no se queme. Como en un juego de recortables, el fragmento del texto es independiente para poder cambiarlo y permitir que la exposición viaje contada en otros idiomas. Fotografía: Ovejero Sequeiro.
Para adentrarse en sacar a la luz la necesidad de atender esa arquitectura cercana que cuida de las personas y del entorno, la exposición se centra en lo que el equipo de Chinchilla ha llamado decisiones vitales frente a decisiones estratégicas. “Estamos acostumbrados a entender las ciudades como producto de decisiones estratégicas: cómo se construye una plaza, una extensión, un barrio o se soterra la M-30. Pero realmente lo que las configura son las innumerables decisiones vitales relacionadas con nacer, criar, dormir, comer y caminar. Por mucho que abramos un parque público, si nadie lo visita, o si lo visitan solo para hacer deporte, cambia el resultado final de la ciudad.“
La exposición propone fijarse en ocho de esas acciones —nacer, criar, comer,curar, dormir, jugar, cortejar y caminar— y las organiza en un itinerario en zigzag, que obliga a recorrer la sala caminando mucho. Esta es otra aportación de la muestra en la que ha colaborado Sanitas: “Se andan casi dos mil pasos en el recorrido completo de la exposición, a los que se puede añadir dos mil pasos más en un recorrido exterior, el reto Healthy Cities, y si se llega desde la Estación de Nuevos Ministerios, llegas a los seis mil.”
Cada una de las ocho acciones, tiene una línea de referencia y varios soportes. En el primero de ellos hay una síntesis de las necesidades, para esa línea de acción, del cuerpo, el ambiente y el contexto territorial y urbano, y se muestra como necesidades básicas para el bienestar, como son el sueño, la alimentación, la actividad física, dependen directamente del planteamiento y el diseño urbano.

"Helsinki en los años cincuenta. Un buen lugar para nacer." Fotografía: Tectónica.
En otros dos soportes se recortan proyectos, bien describiendo épocas doradas de diferentes ciudades a ejemplos de buenas prácticas que suceden por separado en cada sitio del mundo. “La idea era generar un escenario donde se vean estos proyectos en conjunción.”

Soporte de ejemplos de buenas prácticas de cuidados de la infacia: Centro de día para niños en Selb, Alemania, de Ozaeta-Fidalgo - Gutiérrez-De la Fuente, y Jardín en la Cubierta de la Maternidad de O'Donell en Madrid de Padilla Nicás Arquitectos. Fotografía: Tectónica.
Hay ejemplos de muchas partes del mundo. Son noventa y nueve proyectos de tres continentes (Asia, Latinoamérica y Europa). Por ejemplo, en la acción ‘curar’ se muestran ejemplos cercanos, como la apuesta por políticas corporales y biociudadanía en el San Sebastián en la transición del siglo XIX al XX con los baños en el mar; iniciativas ya reconocidas, como los Centros Marie definidos por la mujer de Charles Jencks: espacios para tratar el cáncer inspirados en el diseño doméstico, “donde el diagnóstico se comparte con toda la familia en un entorno no medicalizado y en los que el jardín siempre tiene una posición central”, o proyectos lejanos, como los centros de salud asiáticos, donde el espacio terapéutico y la mayoría del programa sucede en jardines y patios, y el espacio interior es mínimo.

Los Jugadores de Cartas de Lucas Hugensz. van Leyden (h. 1520) El juego como forma de gestión de lo complejo. Soporte en colaboración con el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Fotografía: Ovejero Sequeiro.
Otro soporte que se repite en todas las líneas de acción incluye imágenes de la colección del Thyssen-Bornemisza. Izaskun Chinchilla ha elaborado con el Museo un recorrido sobre bienestar –que se puede visitar a través de las salas o conocer digitalmente– a través del que ha descubierto que, antes de la industrialización, el espacio público era un lugar de bienestar mayor de lo que lo es ahora. La arquitecta reclama, con esta exposición, recuperar esos saberes ancestrales. El cuadro de las lágrimas de Santa Ana refleja como el dolor se mostraba en público. “De hecho, en la Edad Media se consideraba que quien lloraba en los actos religiosos y culturales era porque tenía una mayor profundidad espiritual. No saber llorar era como ser un analfabeto, una persona insensible, no educada”, comenta Izaskun.

Plantillas para participar en los soportes de la exposición. Fotografía: Ovejero Sequeiro.
Un cuarto tipo de soporte es el que invita al juego, que tiene un éxito especial entre los niños y niñas que visitan la exposición. Tienen unas plantillas que sirven para trazar con un rotulador una base que luego completan y pueden compartir en Instagram.
La exposición está abierta a la participación de profesionales o visitantes que pertenezcan ámbitos diferentes de la arquitectura, con organización de talleres que interactúan en el dispositivo de una ciudad virtual que se transforma según los proyectos que se incorporan al barrio. “Estamos intentando reivindicar un urbanismo tentativo que tiene que ver con lo táctico: probar. Es difícil acertar con las políticas sociales, por eso probamos con pequeños pabellones, utilizando tramos de ciudad existentes y, viendo la reacción de la ciudadanía y los efectos colaterales positivos en otras especies, implementar esas rutas de forma más sólida.” El barrio representado es un tramo de San Blas (Madrid) y e invita a los participantes a probar con tramos de los proyectos expuestos, imágenes que se incorporan al barrio en tiempo real, “Es bonito ver un pinball gigantesco de un barrio de Corea del Sur en San Blas”.

La mesa del barrio con el que interactuar. Fotografía: Ovejero Sequeiro.
En septiembre hay planteada una mesa de alcaldes y promotores para que prueben cómo afectan esos cambios en este barrio hipotético.
Todo el recorrido está señalado por unas lonas con las que se genera una experiencia parecida a la calle en un entorno mediterráneo que se busca defender: una calle sombreada, que huela bien porque también se ha introducido vegetación que aporta fragancia de lavanda, eucalipto y madroño, en la que se escucha el sonido del agua y los pájaros.

Fotografía: Ovejero Sequeiro.
La exposición complementa el libro “Los barrios del buen vivir”, que publicara la editorial Catarata en 2021, en el que daba a conocer propuestas para rehabilitar y diseñar los barrios a partir de las ocho funciones primordiales de la vida que han estructurado la exposición.
De una manera muy vital, concibe el libro desde la cultura del proyecto: incluso cuando mira al pasado lo hace buscando reconfigurar la ciudad como un ecosistema de proximidad y equilibrio, y reinterpretar el bienestar como una forma de prosperidad colectiva.

Comisariado: Izaskun Chinchilla
Diseño expositivo: Izaskun Chinchilla Architects
Comité Científico: Izaskun Chinchilla, Marta Poch, Caterina Capdevila, Marisa Yiu, Elke Krasny, Alejandra Celedón Forster, Ana Robles Pérez y Marina Otero Verzier
Coordinación: Izaskun Chinchilla Architects
La Arquería de Nuevos Ministerios Paseo de la Castellana, 67. Madrid
Clausura: 29 septiembre 2026
Editado por:
Publicado: Aug 21, 2026