El Jardín Circulante para el Centro de Innovación en Economía Circular (CIEC) de Vicálvaro, Madrid, proyectado por gaSSz arquitectos, encierra en su propio nombre una declaración de intenciones. Es circulante porque se define como un espacio activo, cuya gestión incorpora una elevada carga de investigación orientada a proporcionar resultados empíricos aplicables a la ciudad. El proyecto rodea el edificio del CIEC e interactúa directamente con su actividad como centro de emprendimiento especializado en el ámbito de la economía circular.
El CIEC es un proyecto piloto cuyas prácticas pueden considerarse ejemplares para una construcción sostenible y circular. Situado en Vicálvaro, el Centro fue concebido primero como ‘Mar de Reciclaje’, como parte del proyecto ‘Mares de Madrid’, siendo adaptado para albergar el nuevo Centro de Innovación y Economía Circular de la Ciudad de Madrid. Análogo a su predecesor, está enfocado hacia el emprendimiento y el fomento del ecosistema empresarial comprometido con la Economía circular, promoviendo a transición hacia un modelo de producción y consumo sostenibles y demostrando la viabilidad de un entorno construido, alineado con la circularidad, los ODS y la reducción de emisiones.
El CIEC es el primer equipamiento público municipal construido en madera en Madrid y pertenece a una nueva generación de edificios sostenibles de emisiones casi nulas y mínima huella de carbono embebida. Su arquitectura y la de sus espacios exteriores constituyen un proyecto piloto demostrativo sobre cómo se pueden aplicar los principios de la economía circular y la ecología en entornos urbanos. El pabellón, cuenta en sus más de 640 m2 de superficie, con espacios de coworking, con un FabLab, cocina comunitaria, salas de reuniones, aula de formación y espacio para albergar eventos y conferencias.

El proyecto del Jardín Circulante para el CIEC (2020-25), llegó al estudio de GaSSz arquitectos –formado por Diego García-Setién y Silvia Sánchez- cuando el vicerrector de investigación de la Universidad Politécnica de Madrid se puso en contacto con Diego en 2020, por su experiencia en proyectos de urbanización sostenible, para participar en un proyecto de colaboración con el Ayuntamiento de Madrid, junto a otros investigadores en la UPM. El proyecto tenía como objetivo la urbanización de la parcela de lo que iba a ser el futuro Centro de Innovación en Economía Circular.
Posiblemente su nombre surgió por ser coautor del Ecobulevar de Vallecas, obra muy próxima a Vicálvaro realizada hace 20 años, que tuvo un especial impacto en medios especializados de todo el mundo, y que consistía en un proyecto de urbanización y acondicionamiento sostenible de un espacio público. Este proyecto se había originado en 2004 como la propuesta ganadora de un concurso para la EMVS, firmada por Diego García-Setién y sus entonces socios de Ecosistema Urbano. La obra, cofinanciada por el programa LIFE de la Unión Europea, fue desarrollada en dos fases, concluyéndose en 2007 como resultado de una operación de “reciclaje urbano” y una estrategia reversible, los rasgos más característicos y esenciales de la propuesta.
“En 2004 aún no se hablaba de economía circular, pero entonces ya buscábamos soluciones materiales y métodos que cambiaran la forma de hacer las cosas. El proyecto se pensó desde el inicio para ser desmontado y trasladado cuando ya no fuera necesario. Fue un pionero de la arquitectura circular, incluso sin estar explícitamente esto en nuestra agenda. Gran parte de lo aprendido en ese proceso se ha aplicado y desarrollado aquí”.1

Planta y sección del Jardín circulante. Ver pdf.

Secciones del Jardín circulante. Ver pdf.
El Jardín circulante rodea un edificio también singular, que había nacido con un fuerte ímpetu renovador, pero que había permanecido sin uso durante un largo período. Se proyectó originalmente como Mar de Reciclaje, por el colectivo Todo por la Praxis como parte del proyecto piloto MARES Madrid, promovido por el Ayuntamiento de Madrid en 2016. Este programa de transformación urbana, buscaba la generación de tejido productivo y comunitario, así como la promoción de buenas prácticas ciudadanas e institucionales organizadas en cinco sectores, distribuidos en cuatro distritos de Madrid: Movilidad en Vallecas, Alimentación en Villaverde, Reciclaje en Vicálvaro, Energía en Centro y Cuidados como quinto sector transversal, común a todos los distritos. Éste distrito fue el único donde fue necesario construir un edificio de nueva planta, siendo todos los demás sectores destinados a ocupar edificios existentes.
El equipo de Todo por la Praxis planteó un edificio de mínimo consumo y huella de carbono, utilizando una estructura y cerramiento de madera. Formado por cinco módulos dispuestos en abanico bajo una misma cubierta, cada uno autónomo pero permeable, fomentaba la conexión directa con el exterior. De aquella propuesta, hoy permanece principalmente la estructura, habiendo sido su construcción modificada y su obra supervisada por técnicos municipales, quienes para el actual uso del CIEC optaron por un cerramiento exterior más opaco y una mayor compartimentación de sus interiores. Sin embargo, el Jardín Circulante busca recuperar y evocar la conexión original más fluida entre interior y el exterior:
“El proyecto de Todo por la Praxis describía un edificio que se abría en abanico, generando cuñas que daban entrada y salida al mundo exterior, buscando intercambiar, fluir y permear. De algún modo esas características como bondades y aspectos interesantes del proyecto preexistente y tratamos de alinearnos con ellas, haciéndonos eco de la disposición en abanico para configurar los espacios del jardín -plataformas, estructuras y pabellones. Asumimos que era un trabajo bien hecho y bien fundamentado que debía extenderse, relacionarse con la ciudad y tejerse con ella”.
El jardín se concebía así como la contraparte exterior del Centro, extendiéndose hasta ocupar toda la parcela, combinando espacios interiores y exteriores. Por eso, Diego García-Setién habla del jardín como una infraestructura de "habitaciones exteriores: estancias al aire libre amuebladas y equipadas, acondicionadas mediante sencillas estrategias pasivas que utilizan el aire, la vegetación, la sombra y el agua para producir microclimas que hagan más confortable la estancia al abierto”.

Axonometría explotada. Ver pdf.
Un factor determinante a la hora de desarrollar el encargo fue la implicación de la Fundación Juan XXIII desde el inicio de los trabajos. Esta representante del tercer sector lleva más de cinco décadas dedicada al desarrollo de proyectos de inclusión socio-laboral, ofreciendo formación y empleo a personas en riesgo de vulnerabilidad psicosocial, con una actividad especialmente destacada en el diseño, instalación y mantenimiento de jardines y huertos. Ubicada en Vicálvaro, la Fundación ha sido la encargada de gestionar el Jardín en un sentido muy amplio, ya que este espacio se concibió conjuntamente con ellos como un laboratorio donde se prototiparían sistemas y “soluciones basadas en la naturaleza” (SBN Lab).

Fotografía: Emilio Parra Doiztua.
Con este planteamiento se comprende mejor su conexión con la actividad del Centro, e incluso el motivo de haber acudido a este equipo de arquitectos: “Nos preguntaron qué se podía aportar a un proyecto de urbanización en el ámbito de la economía circular y cómo integrar este concepto. Es decir, cómo se proyecta un jardín con una lógica estrictamente circular”. A eso se sumaba el enorme atractivo de dotar al jardín de una dimensión “científica”, algo con lo que sus arquitectos estaban familiarizados, desde su propuesta no construida para el Museo de la Meteorología del Retiro (también con ecosistema urbano, 2001), o en el Ecobulevar había sido monitorizado por el CIEMAT durante 3 años (2007-09), demostrando que sus estructuras –los árboles de aire- generaban un ‘efecto oasis’ produciendo un microclima confortable en verano, siendo capaces de reducir la temperatura entre 8-10ºC respecto a las calles colindantes, cumpliendo así con las simulaciones previstas en proyecto.
El planteamiento implicaba un trabajo de búsqueda de materiales y técnicas específicas. Algunas de ellas llegan al Jardín heredadas del Ecobulevar de Vallecas, como el “terrizo ecológico” utilizado como pavimento de árido calizo, que utiliza como aglutinante el calcín de vidrio –un subproducto del proceso de reciclaje del vidrio que echamos a los contenedores– o las barras de plástico macizo –provenientes del reciclado de envases domésticos– que aquí se transforman en bancos, mesas y bancales de huertos.
A estas decisiones se suman otras soluciones coherentes con la circularidad, como el hecho de proyectar todas las estructuras y pabellones del conjunto, de para poder ser fabricadas, montadas y desmontadas (DfMAD), lo que supuso alguna dificultad para la empresa constructora, pero que sus autores defendieron firmemente, al tratarse de una premisa de diseño importante en el contexto del Centro y el cliente: “Era importante transmitir la idea de que construir de manera circular implica asumir una serie de compromisos, decisiones y apuestas, aunque otras soluciones fueran más baratas o fáciles”.

El Jardín se alimenta con la energía renovable del sol –28 paneles fotovoltaicos de 245W instalados sobre su PergoLab- aunque su consumo es mínimo: se limita a la iluminación por LED de los pabellones, las tomas de fuerza en cada uno, los compresores de los nebulizadores y, de manera muy destacada, los sistemas de sensorización y monitorización del SBNLab. Al plantearse como un laboratorio, el espacio ofrece datos y lecturas constantes que permiten comparar y contrastar parámetros de eficiencia de distintos fertilizantes, consumo de agua, o índice de biodiversidad, entre otros factores. Esta actividad empírica de investigación, presente desde el primer momento del desarrollo del proyecto, ha resultado muy enriquecedora por haber propiciado la colaboración directa con especialistas de distintas disciplinas, y ha demostrado cómo este conocimiento —en este caso agronómico y biológico— determina las decisiones del programa al integrar y comprender los ciclos productivos orgánicos.
Nota 1: Los entrecomillados son fragmentos de la participación de Diego García-Setién en la mesa redonda “Arquitectura y circularidad” que se celebró el 12 de mayo en el CIEC. La actividad, coordinada por el García-Setién, profesor de la ETSAM (UPM), tenía como objetivo dar a conocer el Centro de Innovación en Economía Circular (CIEC) de Vicálvaro, a los asistentes –estudiantes de arquitectura en su mayoría– mediante una visita guiada, y promover una conversación entre expertos y participantes en la historia de este proyecto, que ha tenido un recorrido de más de 7 años de duración, para así tratar de reconstruir su proceso, compartir experiencias y reflexionar juntos.
El acto fue presentado por Cristina Duque, coordinadora del CIEC, que como anfitriona relató el programa de actividades que se desarrolla en el CIEC –formación y sensibilización sobre economía circular (encuentros, cursos, conferencias, proyectos, talleres, prototipado, etc.); contó también con la colaboración de la arquitecta Lucía Lucas (ETSAM, UPM), coordinadora del FabLab del CIEC, gestionado por la UPM, quien ejerció de moderadora de la mesa redonda.
En la mesa redonda participaron: Beatriz Arranz, Dra. arquitecta y profesora de Construcción en la ETSAM (UPM) experta en circularidad y ACV; Thaïs Valero, ingeniera agrónoma (UPM), directora de Soluciones Verdes en la Fundación Juan XXIII, y responsable del Laboratorio SBN en el CIEC; Diego Peris, arquitecto (ETSAM, UPM) en Todo por la Praxis, equipo redactor del proyecto de ejecución del edificio –hoy modificado- que hoy aloja el CIEC; Mauro Gil-Fournier, dr. Arquitecto, profesor de Proyectos en la ETSAM (UPM), director de proyectos de MARES Madrid, y Diego García-Setién, dr. arquitecto y profesor de Proyectos en la ETSAM (UPM) y coautor del proyecto del “Jardín Circulante” del CIEC.
El ‘Jardín Circulante’ del CIEC es un prototipo de espacio público ‘al abierto’, y de concepción ‘circular’, inclusivo y experimental; su arquitectura fomenta la biodiversidad y la cohabitación entre especies, acondicionando estancias exteriores para disfrutar de actividades al aire libre, complementarias a las que suceden en sus espacios interiores -investigación, reunión, educación, divulgación, etc.
Es un proyecto piloto, en el que se han aplicado los principios de la economía circular, mediante estrategias de diseño reversibles y soluciones materiales circulares que convierten los residuos en recursos. El jardín es también un Laboratorio de Soluciones Basadas en la Naturaleza, mantenido por personas en situación de vulnerabilidad psicosocial, donde ensayar soluciones que ayuden a mitigar los efectos de la emergencia climática en la ciudad.
Se organiza en varias plataformas que, adaptadas a la topografía de la parcela, son contenidas por muros de gaviones rellenos con escombros de demolición. Las jaulas de los gaviones sirven como cerramiento del jardín, sirviendo de soporte a especies trepadoras.

El jardín se articula en torno a varios pabellones, construidos con estructura de acero desmontable y atornillada: estaciones de Compostaje y Reciclaje, Invernadero/Semillero, Umbráculo sobre los huertos Urbanos, Merendero, Anillo de Asambleas y PergoLab, la de mayor tamaño que alberga un espacio para actividades a cubierto, que está equipada con una grada móvil y flanqueada por trepadoras.

PergoLAB

Fotografía: Emilio Parra Doiztua.

PergoLAB. Sección constructiva. Ver pdf.

Fotografía: Emilio Parra Doiztua.

En la PergoLab se produce una sinergia entre paneles y cultivos (los primeros protegen a los segundos del exceso de frío y calor, y los cultivos ayudan a reducir el sobrecalentamiento de los paneles).
La cubierta agro-voltaica forma parte del Laboratorio de Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN), junto con las mesas rodantes para cultivos. Todas estas estructuras funcionan como “habitaciones exteriores acondicionadas” (B. Rudofsky) gracias a la combinación de elementos de sombra, vegetación y mobiliario, sirviendo como estancias al aire libre o como “refugio climático” durante el estío.

Camas de cultivo. Fotografía: Emilio Parra Doiztua.
El jardín se concibe como un ecosistema productivo formado por árboles frutales, plantas tapizantes y arbustivas –especies endémicas y autóctonas– y por las huertas rodeadas de especies aromáticas, que atraen a diversas especies polinizadoras –insectos, pájaros, murciélagos– y remite a los retos de la soberanía alimentaria en entornos urbanos. Hoteles de insectos, integrados en los muros de gaviones se rellenan también con distintos materiales perforados desechados.

Fotografía: Emilio Parra Doiztua.
La Central de compostaje recircula los residuos orgánicos del Centro y del jardín para producir abono; la estación de reciclaje recircula material sobrante de las actividades del FabLab.

De izquierda a derecha, centro de compostaje, de reciclaje, merendero y semillero.

Centro de compostaje. Fotografía: Emilio Parra Doiztua.

Merendero. Fotografía: Emilio Parra Doiztua.

Semillero. Fotografía: Emilio Parra Doiztua.
El Laboratorio SBN formado por las mesas de cultivo a nivel de suelo y las ubicadas en lo alto de PergoLab, donde se ensayan y monitorizan distintas soluciones de cubiertas vegetales –intensivas y extensivas- para implementarlas en las cubiertas de los edificios de Madrid, como una acción efectiva contra el efecto “isla de calor” y contra la emergencia climática; además, ésta promueve la biodiversidad urbana como también lo hace el propio jardín, donde se ensayan cultivos sostenibles adaptados al clima local y distintas soluciones de fertilización ecológica.

Fotografía: Emilio Parra Doiztua.
La Fundación Juan XXIII, representante del Tercer Sector o sector social se ocupa de la inclusión socio-laboral, participando en las tareas de mantenimiento del jardín y de la programación del Laboratorio de Soluciones Basadas en la Naturaleza, contando para ello con personas en situación de vulnerabilidad psicosocial.
El uso de materiales de baja huella de carbono, como la madera, y de materiales reutilizados provenientes de residuos son un excelente ejemplo de cómo la economía circular se aplica al sector de la construcción. Estas decisiones contribuyen a reducir significativamente la huella de carbono embebida en esta obra de promoción municipal.
Los 117m3 de la estructura de madera utilizada en el pabellón, implica un ‘secuestro’ de -117 Tn. de CO². Esa huella de carbono negativa, compensa sobradamente las +21 Tn. de CO² emitidas para la producción de las 12 Tn. de acero estructural utilizado en las estructuras de los pabellones del jardín, y aún restan casi -100 Tn. de CO2 para compensar otras emisiones, como por ejemplo las producidas por el hormigón armado utilizado en las cimentaciones del edificio o de los pabellones (120m3 de hormigón armado suponen 300 Tn. de emisiones de CO²).

Fotografía: Emilio Parra Doiztua.
La generación de energía renovable mediante los paneles solares contribuye a reducir la huella de carbono operacional del edificio. Los 28 paneles fotovoltaicos instalados sobre al PergoLab generan la electricidad demandada por una vivienda tipo (unos 10 kWh al año) cubriendo sobradamente la demanda energética del jardín; pero también contribuyen a reducir la demanda energética del edificio, que podría llegar a ser autosuficiente eléctricamente si se instalaran paneles en otras estructuras del jardín adaptadas a la inclinación necesaria, o también en la cubierta del edificio.

Anillo para asambleas.

Fotografía: Emilio Parra Doiztua.
La colección de materiales desechados y recirculados empleados en la construcción de este espacio público, tiene una afección directa en la descarbonización y la reducción de emisiones, al aprovechar la energía embebida en los mismos. En el Jardín del CIEC se combinan estrategias reversibles y estructuras desmontables, con soluciones materiales circulares que convierten los residuos en recursos:
1. Envases producen perfiles de plástico reciclado del mobiliario y cerramientos. 2. Escombros de demolición rellenan los gaviones del vallado y plataformas. 3. Caucho de neumáticos triturado usado en pavimento continuo y flexible. 4 + 5. Reciclando vidrio se produce el ligante de calcín para el terrizo de árido calizo. 6. Velas náuticas obsoletas reutilizadas como umbráculo en los huertos. 7. Rellenos de tierra existentes usados para formar taludes y plataformas. 8. Con chatarra se produce el acero de las estructuras, fabricadas en taller, atornilladas en obra y desmontables en el futuro.

Fotografía: Emilio Parra Doiztua.
Según el informe del Foro Económico Mundial, la circularidad material permitirá reducir sustancialmente los niveles de CO2, e incluso puede generar nueva actividad económica hasta 2050. También destaca la importancia de proyectos pioneros como éste, que demuestren la viabilidad y escalabilidad de la economía circular.

Fotografía: Emilio Parra Doiztua.
Arquitectura: gaSSz arquitectos. Autores: Diego García-Setién Terol, Director de Proyecto y DF (UPM); Silvia Sánchez González, coDirección de Proyecto.
Promotor: Área de Gobierno de Economía, Innovación y Hacienda Ayuntamiento de Madrid (David Bustos, Subdirector de Economía; Cristina Sanabria, Consejera técnica; Ángel del Arco, arquitecto técnico; Roberto Corrales, técnico).
Colaboradores: Arquitectura: María Abad; asistencia a DF: Enrique Espinosa; DF Municipal: Borja Ballarín; Adela Castaño; Infografías: Ignacio Prieto, Ainhoa Church
Consultores: Estructuras: Ricardo Cuevas; Norberto Rivas (taller); Instalaciones: Antonio Moreno (Syltec); Compostaje: José Vicente López (UPM); Cultivos: Alberto Sanz Cobeña (UPM); Paisajismo: Alicia Galnares
Laboratorio de Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN): Fundación Juan XXIII (Thaïs Valero, Marisa Buján)
Constructora: CYOPSA-SISOCIA SA (Montserrat Sánchez, jefa edificación; Santiago Roldán, jefe de obra; Juan Antonio, encargado)
PEM: 1.180.000 euros
Seguridad: CYESA
Preparación del terreno: Geostinter AMB SL. Guillermo Renter, Ing. Agrónomo
Metalistas: Estructuras Brasero SL. DACIN SA
Superficie urbanizada: 2.400m2
Localización: Calle Prat 59 Vicálvaro 28032 Madrid
Fechas: Proyecto: 2020-2021. Obra: octubre 2022 - noviembre 2023. Plantaciones: septiembre 2024. Equipamientos: octubre 2024
Fotografías: Emilio Parra Doiztúa
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Publicado: Jun 3, 2026