El papel como material constructivo en arquitectura

Nuria Prieto

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El papel es un material tradicional con un origen que se remonta a los orígenes de las primeras manifestaciones culturales abstractas, sin embargo, no se trata únicamente de un soporte más sobre el que plasmar un lenguaje, sino que en algunas culturas sus propiedades son aprovechadas en favor del diseño arquitectónico.

El papel y su origen como material

El papel contemporáneo está constituido a partir de pulpa de celulosa que se elabora con una pasta de fibras vegetales que se se muelen y suspenden en agua, produciéndose una reacción de aglutinación a través de los enlaces de puente de hidrógeno. Esta masa se seca y endurece, siendo en ese momento cuando se añaden otras sustancias como el polipropilerno o el polietileno.

Estructura microscópica de papel por Richard Wheeler

Pero antes de la existencia del papel de celulosa, se utilizaba el papiro, desde el año 3000aC. Este material, con características similares al papel se produce a través de las fibras del Cyperus papyrus, muy abundante en las riberas del Nilo. En continuidad con el papiro, en la tradición grecorromana aparece el pergamino, de origen animal, constituido a partir de pieles de oveja o cabra que se curtían con cal. El pergamino era muy costoso, tanto que dio origen al palimpsesto en el siglo VIII, que consistía en el borrado de la escritura para reutilizar el soporte.

Producción del papel en el mundo árabe, via wikimedia commons

Se considera que el primer papel fue producido por Cai Lun, un eunuco consejero del emperador de la dinastía Han en el siglo IIaC. Durante los siguientes 500 años, este material no atravesó las barreras del territorio chino, pero en el año 610 se introdujo en Japón. En este país, la abundancia de fibras que se adecuaban más a la producción del papel como las de morus, gampi y mitsumata popularizó mucho este material. Este conocimiento llegó a Europa a través de los árabes, quienes lo traerían a España en el siglo XI. En Játiva se fundó la primera fábrica de papel de Europa en 1056, trasladando esta técnica a Sicilia en el siglo XII, Italia un siglo después, y Francia u Holanda dos más tarde. En ocasiones se intentó sustituir este material por otros, pero su resultado no era el mismo. El proceso era sencillo y se basaba en la trituración de madera para fabricar la pulpa, hasta que en 1850 éste se moderniza incorporando químicos. A partir de este punto, la técnica productiva fue sofisticándose hasta ofrecer la gran variedad actual.

El papel como material de construcción

Al tratarse de un derivado de fibras naturales, es un material que se ha utilizado en numerosas culturas como material de construcción. La producción de la pulpa se derivaba de diferentes tipos de fibras como algodón, lino, cáñamo, madera, cereales o arroz, según la abundancia de estas materias en cada lugar.

El papel en la tradición constructiva japonesa

Es especialmente notable la traslación del papel a la arquitectura en la cultura japonesa. El papel (que en su producción se denomina washi) está intrínsecamente relacionado con el diseño del espacio en la casa japonesa. Este material, shoji o papel de arroz, se utiliza en la fabricación del fusuma, los cerramientos de las carpinterías interiores de las viviendas. El fusuma, junto con el tatami (fabricado también con fibras vegetales, pero de juncos), son elementos constructivos compuestos de fibra vegetal y con estructura de poro abierto, lo cual los hace muy absorbentes y al mismo tiempo aislantes. El tatami es capaz de absorber hasta 500cc de vapor de agua. Esta condición los convierte en elementos que son capaces de regular las condiciones higrotérmicas del espacio, puesto que, especialmente el papel, capta el vapor de agua del ambiente o lo deja ir en función al equilibrio de presiones. Además, la capacidad absorbente, permite que el papel recoja también las sustancias nocivas contenidas en al aire, y por tanto los malos olores.

Interior de una vivienda tradicional japonesa, via wikimedia commons

Forrado de un armario en una vivienda tradicional japonesa por Albert

Al margen del uso del papel como regulador higrotérmico, éste permite también regular la iluminación de la habitación, ya que tamiza según el mayor o menor espesor del mismo. Por otra parte garantizan la privacidad, ya que desde el exterior no se percibe el interior de la habitación. En función a las necesidades compositivas del espacio, existen varios tipos de shoji, siendo muy popular el yukimi shoji que incorpora elementos de vidrio que permiten mirar a través de ellos. Desde el punto de vista ritual la quema de Papel Joss es un uso secundario del papel en la tradición oriental.

Producción tradicional del papel en Japón, por Hideyuki KAMON

Producción tradicional del papel en Japón, por Hideyuki KAMON

EEUU: el papel como solución constructiva de bajo coste

El desarrollo tecnológico de EEUU y su posición como país receptor de inmigración en forma de mano de obra, lo convirtió en varias etapas de su historia en un lugar clave para el desarrollo de soluciones constructivas singulares. Estas soluciones son muchas veces resultado de la mezcla de conocimientos de diversas culturas, que se unen a través de la tecnología.

El papel engrasado, se crea como material de bajo coste para construir carpinterías. El proceso resulta intuitivo, ya que se engrasa un papel de baja calidad con la voluntad de que la grasa relleno los huecos entre fibras. De esta manera el papel se impermeabiliza y con el paso del tiempo adquiere mayor rigidez. Al producirse este efecto, resultaba sencillo construir pequeñas escuadrías y tableros de papel, con los que se construían ventanas y puertas. Además, una vez colocadas la última mano de engrasado permitía sellar el material de forma efectiva. Este material fue muy común entre los pioneros de principios del siglo XIX, y otros “nómadas”.

Otros usos del papel en construcción: el papel pintado

El papel pintado tiene su origen en Oriente, popularizándose en Europa en el siglo XVII gracias al colonialismo y a las rutas comerciales. Fue gracias a la revolución industrial que este material se convirtió en uno de los más demandados, ya que su bajo coste de producción debido a la mecanización permitía crear acabados de buena calidad a bajo coste. Esta actividad es muy destacable en Reino Unido, donde William Morris desarrolla unos diseños muy innovadores.

Diseños de papel pintado de W. Morris en 1896, por historia del arte e ilustración

Diseños de papel pintado de W. Morris en 1896, por historia del arte e ilustración

La posibilidad de utilizar diferentes motivos sobre el papel, fue provocando diferentes modas estéticas que reflejaban en parte las tendencias artísticas del momento: desde el arte figurativo al más abstracto o geométrico de las décadas de 1930 y 1940. Entre 1960 y 1970 se convirtieron de nuevo en una gran solución que permitía revestir la tabiquería interior, ocultando patologías o errores constructivos. En la actualidad el papel pintado es una solución muy buena especialmente en arquitectura hospitalaria ya que se les dota, en su fabricación de fibras especiales que los hacen hipoalergénicos y antibacterianos, además de ser fácilmente lavables y reemplazables. Popularmente se utilizan bastante como decoración, ya que se han desarrollado muchos tipos: gofrado, vinilizado, texturado, autoadhesivo o con tratamiento resistente al agua.

Papel pintado de Wall&Deco de la colección Wet System.

Papel como material constructivo contemporáneo

En la actualidad, el papel, como material que permite un fácil proceso de reciclaje, ha sido objeto de numerosas investigaciones con respecto a sus posibilidades. La capacidad aislante de la celulosa, la ligereza y precisamente la reciclabilidad, lo convierten en un material excelente para algunas soluciones constructivas.

Diferentes diseños contemporáneos en papel, por spinster cardigan

Por estas razones se han desarrollado aislamientos de celulosa, ladrillos de papel reciclado o tabiquería de papel, además de la reciente recuperación del cartón (como material conformado del papel) como material de cualidades cercanas a la madera.

Celulosa como aislamiento térmico

El aislamiento térmico con celulosa se define como un material ecológico, procedente de escorias de la madera y de reciclados. Es un gran aislante térmico, debido a su estructura interna porosa, de poro ocluso. El tamaño del poro permite determinar mayor o menor capacidad aislante. Es especialmente útil en rehabilitación, ya que su aplicación más directa suele ser a partir de la inyección, además que su bajo peso y su alta compatibilidad química no daña a las estructuras de contacto. Así, sus cualidades, que de forma simplificada pueden acercarse a las de la madera, permiten desarrollar soluciones constructivas idénticas pero con un material que es flexible y maleable. Su viscosidad, permite su utilización como sellante. Hay propuestas de aislamiento térmico muy interesantes como las desarrolladas por Isocell, por Climacell o Thermofloc. También existen otros compuestos con celulosa como tableros que incluyen este aislante en su alma.

Ladrillo de papel reciclado

La reutilización del papel como materia prima para la conformación de otro material es muy común. Su comportamiento higrotérmico cercano al de la madera, permiten el desarrollo de bloques de papel de buen comportamiento térmico. El desafío de este concepto radica en su capacidad portante y su comportamiento mecánico, éste es obviamente inferior al que puede tener la cerámica o el bloque de hormigón, sin embargo a través de la compactación adquiere mayor resistencia mecánica de la esperable. Normalmente no se trata de ladrillos constituidos puramente a partir de celulosa, sino que incorporan aditivos diversos para dotarles de características específicas, como los desarrollados en el MIT.

Ladrillo de papel, via MIT

Ensayos de compresión de un ladrillo de papel, via MIT

El aditivo más común es el cemento, en una proporción del 10%, lo que dota de una mayor resistencia superficial a la pieza y permite que un muro de este material sea capaz de soportar mayores solicitaciones. Al igual que cualquier otro muro de fábrica, éste puede armarse para responder a cargas o tensiones específicas.

Tabiquería flexible

La tabiquería de cartón es muy popular, sin embargo, el cartón es un material de características distintas al papel, a pesar de ser un conformado de éste. La arquitectura de cartón ha sido muy difundida por el arquitecto japonés Sigheru Ban, y también ha sido experimentada en España por Prada-Poole. El tabique de papel no se basa en la compactación de capas, sino en el plegado del papel como fórmula para aumentar su resistencia. Los tabiques de papel, están compuestos por papel plegado en grandes celdas, lo cual permite que se sostengan sin acusar el pandeo derivado de la esbeltez. Por otra parte adquieren la estabilidad a partir de la disposición inteligente de elementos de arriostramiento. En ningún caso se trata de tabiquería portante o capaz de resistir empujes, pero sí son elementos flexibles que permiten plegar el tabique y además generar una cierta capacidad aislante acústicamente. Estos tabiques pueden utilizar diferentes tipos de papel como: papel común blanco, papel kraft, papel textil, papel resistente a rayos UV o papel resistente al agua. Todas estas propiedades de los diferentes papeles se consiguen por medio de aditivos. Algunos ejemplos de tabiquería ligera en papel son la desarrollada por Maxiart, o la tabiquería de Molo.

molo en designjunction 2015

Arquitectura efímera y elementos de papel

Artistas, arquitectos, diseñadores y escenógrafos han recurrido con frecuencia al papel como material protagonistas de sus obras e instalaciones, por su flexibilidad, ligereza, capacidad de cambio ante la luz... Hay ejemplos muy notables como el Pabellón de papel reciclado de Ball Nogues para el Coachella 2015, el pabellón cocoon de A21 Studio en Vietnam, las instalaciones temporales para niños con voluntad didáctica diseñados por Architecture Global Aid en Santorini o instalaciones artísticas de envergadura como la “Bourrasque” realizada por Paul Cocksedge para el Festival de la luz de Lyon de 2012.

Instalación Bourrasque de John Cocksdge en Lyon, 2012. Fotografía por Mark Cocksedge

Los arquitectos de papel

“Mientras que la generación de la década de 1960 utilizaba la arquitectura para desarrollar proyectos reales, los “arquitectos de papel” de la primera década posterior a la Perestroika se dejaron perder dentro de un bello y mágico mundo de la arquitectura de papel, con la que se oponían a la arquitectura soviética oficial a través de sus diseños neo-constructivistas, deconstructivistas o mediante réplicas históricas en contextos post-modernos.”
Anna Sokolina

De forma anecdótica se puede hablar de “los arquitectos de papel”, aquellos que conforman un grupo de arquitectos que protestaban frente a un paradigma arquitectónico impuesto desde el gobierno de Kruschev quien deslegitimó la arquitectura del realismo socialista en base a un “exceso de decoración estilo” y suprimió la Academia de Arquitectura Rusa. Entonces se solicitaba una arquitectura resuelta de la industrialización y el poder tecnológico de Rusia. Este grupo de arquitectos liderados por Alexander Brodsky desarrollaban proyectos de arquitectura que protestaban frente a la imposición del momento.

Dibujo del grupo "Arquitectos de papel"

A pesar de que el papel en arquitectura tenga aplicaciones muy concretas como revestimiento, tabiquería ligera o aislamiento, éste se utiliza también como material de construcción de algunas pequeñas arquitecturas que ponen de manifiesto sus buenas capacidades constructivas y estéticas así como sostenibles.


Editado por:

Nuria Prieto. Tectónica

Publicado: Feb 3, 2020

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