El estudio GCA Architects ha dotado de nueva identidad al antiguo edificio Eje-Sur, una de las cuatro torres de Méndez Álvaro construidas en los años noventa en el distrito de Arganzuela en Madrid. El equipo ha incorporado sustantivas transformaciones funcionales, optimizando el comportamiento energético de la torre y potenciando su papel como referencia visual para la ciudad. El sistema de fachadas de aluminio reciclado Wicona, con perfiles de altas prestaciones realizados a medida, ha sido clave en la intervención: además de aportar mejoras de orden técnico que cualifican el bienestar de los usuarios en el interior, ha transformado la volumetría del edificio y lo ha dotado de una imagen más contemporánea y atractiva. El edificio Faro es ahora un nuevo referente de un entorno a punto de ser objeto de una profunda transformación urbana.

Fotografía: Rafael Vargas.
Fundado en Barcelona en 1986 por Josep Juanpere y Ton Puig, GCA Architects ha construido una práctica basada en una idea de arquitectura contenida, rigurosa y profundamente vinculada a su entorno.
Desde sus primeros proyectos, GCA participó en la transformación de Barcelona con obras como la torre del Hotel Arts, desarrollada junto a SOM, en el contexto de los Juegos Olímpicos de 1992, las Torres Puig, sede del grupo Puig, o las sedes internacionales de Cuatrecasas. Una trayectoria que, con el tiempo, se ha expandido hacia múltiples escalas y ámbitos: hospitality, residencial, oficinas, equipamientos, rehabilitación, interiorismo, diseño náutico, etc.
Hoy, GCA Architects está en Barcelona y Madrid, cuenta con un equipo de más de 100 profesionales, y suma cerca de 1.500 proyectos desarrollados en 66 países diferentes.
GCA Architects ha recibido el encargo de transformar una de las conocidas cuatro torres de la calle Retama, al sur de la capital, construidas en los años 90. Lejos de ser una operación de mera cosmética arquitectónica, los autores han incorporado significativas mejoras funcionales y de confort interior, dotando al edificio de un elevado rendimiento ambiental y energético y de una presencia arquitectónica en la ciudad fortalecida por un sutil juego de volúmenes que contribuye a dotarlo de una mayor esbeltez y significación formal.
El Plan General de Madrid de 1985 contemplaba la activación de un importante eje de transformación urbana en el distrito de la Arganzuela, junto a la calle Méndez Álvaro, una de las principales vías de acceso al centro de la ciudad.
Se trataba de una zona singular, con condición de borde urbano, delimitada por las vías del tren y la autovía M-30. A partir de 1987, un Plan especial de Reforma Interior concretó la ordenación, usos, parcelas y volúmenes de este ámbito en el que se levanta hoy el nuevo Edificio Faro. La normativa establecía para cuatro parcelas de oficinas colindantes una planta cuadrada de 30 x 30 m y una altura máxima de 16 pisos, desarrollada mediante basamento de tres plantas, cuerpo principal de diez y elemento de ático-remate.

Las cuatro torres de la calle Retama, 1995. Imagen via Urbancidades.
En 1990, un concurso de promotoras con diferentes arquitectos dio lugar a cuatro propuestas muy distintas. El actual Edificio Faro es la transformación de la original torre Eje-Sur, en Retama 3, proyectada por Antonio Moneo Redondo y construida entre 1990 y 1993.
El edificio original presentaba una volumetría compacta: un cuerpo prismático y homogéneo en sus cuatro caras, sobre un pódium de gran altura. Una tersa piel de vidrio azul revestía las fachadas, en las que se marcaba un ligero resalte que señalaba el eje central de cada un de ellas.

El edifico original fotografíado en las primeras visitas de obra del equipo de GCA.
En 2021, la gestora de origen francés Ardian adquirió el edificio y encargó el proyecto de reforma integral al estudio GCA Architects, que vio en esta oportunidad no solo un modo de formular la arquitectura corporativa de forma “más humana y más abierta”, sino de incorporar nuevas tecnologías de manera responsable desde el punto de vista energético.
El edificio, que recientemente ha sido adquirido por Renfe, se sitúa en el epicentro de una profunda renovación urbana con la inminente puesta en marcha del proyecto Nuevo Sur-Méndez Álvaro, en el que la demolición del gran centro comercial situado en una parcela de casi 12.000 m2 al oeste de las cuatro torres (calle Retama, 8) dará paso a una zona verde de uso público y dos torres de oficinas de 27 plantas. En este contexto, la intervención resignifica la imagen y el papel urbano de la torre original, además de redefinir la presencia del conjunto en el entorno.
La torre, de 50 metros de altura, se divide en dos tramos: tres niveles inferiores que conforman la base del edificio, con un ancho mayor que el fuste principal, y las 11 plantas restantes. Ante la rotundidad, compacidad y hermetismo de la torre original, el proyecto ha optado por ‘abrir’ la piel del edificio y dotar a su imagen de mayor ligereza, además de mejorar la iluminación natural en el interior. Al mismo tiempo, se ha redefinido el acceso y su conexión con el espacio público. Así, la planta baja se ha retranqueado y el nivel del primer forjado se ha acercado hasta la cota de calle, más cerca del peatón. Con esta estrategia se libera el perímetro de la parcela a nivel de rasante y se genera un espacio amable que, a modo de pórtico, proporciona sombra y protección. Resuena como un eco lejano el encuentro con el suelo de la obra maestra de Sáenz de Oíza en la Castellana, aunque en el edificio Faro la entrada no queda rehundida respecto al nivel de calle.

Para conseguir la curvatura en las esquinas se prolonga el forjado en las fachadas sur y norte con una estructura ligera de perfiles y chapa de acero anclada a la losa de hormigón existente.

Plantas del edificio Faro. Ver pdf.
El visitante, que se siente a medio camino entre el espacio público exterior y el interior, tiene la sensación de que todo el volumen de la torre gravita sobre él.

Fotografía: Rafael Vargas.

Una decisión clave para la nueva relación del edificio con el entorno fue el retranqueo de la planta baja y el descenso del forjado hasta la cota de rasante, lo cual libera el perímetro generando un volumen ligero y permeable que parece suspendido sobre el espacio público, ofreciendo sombra, protección y una bienvenida que prolonga la experiencia del exterior hacia el interior.
El tratamiento de fachada, acorde con la regeneración urbana de la que está siendo objeto el entorno, es el capítulo al que se fía la contundente transformación del edificio, que tiene una superficie construida total de 21.000 m2 distribuidos en 14 plantas.

Alzados del edificio Faro. Ver pdf.
En el edificio original, de volumetría baja y compacta, la tersa piel de vidrio imprime al alzado una condición marcadamente bidimensional, con la excepción del sutil realce en el centro de cada fachada. En el nuevo edificio esta envolvente ha sido sustituida por un sistema de lamas metálicas que proporciona profundidad y cierto carácter estructural a su exterior. Las fachadas adquieren así una condición dinámica, cambiante, debida a las sombras y claroscuros provocados por el recorrido de la luz solar a lo largo del día sobre los perfiles, de distinta profundidad.

Fotografía: Rafael Vargas.
Además, con el eficaz despiece de estos elementos metálicos, cuyo ritmo cambia acentuando la división del edificio en dos mitades, se consigue desagregar visualmente el volumen, se refuerza su lectura vertical y se logra que adquiera una mayor esbeltez. Este recurso geométrico sutil resulta además funcional: la grieta que marca en dos cuerpos la composición del alzado es también un elemento de suma utilidad en el sistema de ventilación del edificio.
La curvatura de las esquinas y el acabado espejo de los vidrios suaviza asimismo el peso visual de la torre que, con el reflejo del cielo sobre los planos verticales, parece así desvanecerse. De hecho, se logra lo que fue intención de sus autores: que el edificio pasara de ser elemento barrera a ser un “filtro que dialoga con la luz y el aire”.

Fotografía: Rafael Vargas.
La vegetación, integrada en las terrazas de doble altura de las esquinas y las áreas ajardinadas en distintos niveles, no solo difumina los límites entre interior y exterior, sino que también favorece el aspecto cambiante del edificio, al ritmo de las estaciones del año. Dos anillos verdes envuelven el volumen en la planta tercera –sobre el pódium–, y en el ático, transformando antiguas zonas técnicas en lugares que introducen y facilitan el encuentro de los usuarios con la naturaleza en el día a día.

Fotografía: Rafael Vargas.
Entre las transformaciones más relevantes en el plano funcional, destaca la agrupación de los núcleos de comunicaciones para lograr “una planta más amplia y luminosa en la que se que facilitan las circulaciones y se favorece la creación de espacios de uso flexible”. De los núcleos originales, que se encontraban dispersos, solo se han conservado cuatro ascensores y la estructura, y se han diseñado nuevas escaleras en zig zag, de modo que el núcleo ha pasado de ocupar el 21% de la planta al 15%.

Secciones del edificio Faro. Ver pdf.
Se ha flexibilizado el uso de los espacios, de las circulaciones y se han organizado nuevas zonas para el trabajo colaborativo. La distribución de las áreas de trabajo se ha analizado con atención –en las oficinas, la mesa más alejada no supera los 8 metros de distancia a la fachada– para garantizar las condiciones naturales a todos los trabajadores durante el día. Un ágora de doble altura, salas polivalentes y amplias terrazas cubiertas conforman la planta baja y parte de la primera.
Otra de las aportaciones más destacadas del proyecto es la –ya mencionada– incorporación de la naturaleza al edificio, a través de casi 800 m2 de terrazas ajardinadas que proporcionan calidad ambiental y confort a los ocupantes.

Incorporación de plantaciones en el acceso.

La vegetación se extiende hasta las plantas tercera y decimocuarta y transforma antiguas zonas técnicas, dando lugar a espacios de encuentro que introducen la naturaleza en la rutina cotidiana y promueven una relación más equilibrada con el exterior. Fotografía: Rafael Vargas.

Secciones constructivas remate de superior. Leyenda: 1. Triple vidrio. 2. Perfil de aluminio extruido sistema muro cortina de tapeta. 3. Perfil de aluminio extruido lama horizontal. 4. Perfil de aluminio extruido lama vertical. 5. Anclaje de base de aluminio. 6. Anclaje de gancho de aluminio extruido. 7. Anclaje deslizante de aluminio extruido. 8. Perfil “l” de aluminio extruido. 9. Chapa de aluminio. 10. Cinta adhesiva de poliuretano. 11. Goma EPDM. 12. Chapa de acero galvanizado. 13. Anclaje de acero galvanizado. 14. Lana de roca mineral. 15. Lana de roca mineral con barrera antivapor. 16. Placa rígida de XPS. 17. Tablero mineral no combustible reforzado con fibras. 18. Silicona estructural. 19. Silicona neutra. 20. Sellado butílico. 21. Barrera de vapor. 22. Lámina transpirable impermeabilizante. 23. Mecha lama. 24. Suelo técnico elevado. 25. Sistema de techo suspendido interior. 26. Estor enrollable. 27. Capa de protección de mortero. 28. Geotextil de separación. 29. Suelo elevado exterior sobre plots. 30. Vidrio laminar. 31. Doble vidrio curvado. 32. Placa de yeso laminado. 33. Lama vertical intermedia por delante del vidrio. 34. Anclaje de base de acero.

Construcción pérgola de acero en cubierta.

Jardineras en cubierta.

Fotografía: Rafael Vargas.

Fotografía: Rafael Vargas.
Es el tratamiento de las fachadas, sin duda, el elemento más representativo y visible de la intervención. Se ha instalado el sistema de fachada Wictec 50 de la empresa Wicona –con sede en Alemania y que forma parte de la empresa noruega Hydro–, reconocida por ser la primera empresa de sistemas de construcción de aluminio en fabricar ventanas, puertas y fachadas con perfilería 100% en aluminio posconsumo, que implica que su huella de carbono es cercana a cero.

Fotografía: Rafael Vargas.

Secciones constructivas por fachada. Leyenda: 1. Triple vidrio. 2. Perfil de aluminio extruido sistema muro cortina de tapeta. 3. Perfil de aluminio extruido lama horizontal. 4. Perfil de aluminio extruido lama vertical. 5. Anclaje de base de aluminio. 6. Anclaje de gancho de aluminio extruido. 7. Anclaje deslizante de aluminio extruido. 8. Perfil “l” de aluminio extruido. 9. Chapa de aluminio. 10. Cinta adhesiva de poliuretano. 11. Goma EPDM. 12. Chapa de acero galvanizado. 13. Anclaje de acero galvanizado. 14. Lana de roca mineral. 15. Lana de roca mineral con barrera antivapor. 16. Placa rígida de XPS. 17. Tablero mineral no combustible reforzado con fibras. 18. Silicona estructural. 19. Silicona neutra. 20. Sellado butílico. 21. Barrera de vapor. 22. Lámina transpirable impermeabilizante. 23. Mecha lama. 24. Suelo técnico elevado. 25. Sistema de techo suspendido interior. 26. Estor enrollable. 27. Capa de protección de mortero. 28. Geotextil de separación. 29. Suelo elevado exterior sobre plots. 30. Vidrio laminar. 31. Doble vidrio curvado. 32. Placa de yeso laminado. 33. Lama vertical intermedia por delante del vidrio. 34. Anclaje de base de acero.

Sistema WICTEC 50 de Wicona utilizado en el edificio Faro.
Esta solución, a base de montantes y travesaños, cuenta con un perfil visto que puede tener una anchura mínima de hasta 50 mm y una profundidad que varía entre 50 mm y 260 mm. Esta versatilidad permite realizar envolventes personalizadas, adaptadas a cualquier tipo de exigencia constructiva. Al sistema de fachada WICTEC 50 se ha incorporado en este proyecto una doble piel de lamas metálicas que actualiza y moderniza la imagen del edificio.

Sección constructiva por lamas y 'grieta' en la fachada. Leyenda: 1. Triple vidrio. 2. Perfil de aluminio extruido sistema muro cortina de tapeta. 4. Perfil de aluminio extruido lama vertical. 5. Anclaje de base de aluminio. 9. Chapa de aluminio. 11. Goma EPDM. 14. Lana de roca mineral. 20. Sellado butílico. 31. Doble vidrio curvado. 32. Placa de yeso laminado. 33. Lama vertical intermedia por delante del vidrio. 34. Anclaje de base de acero.
En el interior se ha procurado potenciar tanto las excepcionales vistas de la ciudad a 360º como la iluminación natural a través de las fachadas de vidrio –triple con lámina de protección solar–. Para lograrlo ha sido decisivo el empleo de distintas soluciones de Wicona, todas ellas con un elevado aislamiento térmico. Entre ellas se encuentran la corredera elevable Wicslide 160, con hojas de grandes dimensiones, y la puerta abisagrada Wicstyle 65 evo. También se ha instalado la corredera Artline XL motorizada de 12 hojas de Technal.

Sistema Wicona de corredera elevable Wicslide 160 (izquierda) y puerta abisagrada Wicstyle 65 evo (derecha).
Además de abordar en cada proyecto un profundo análisis del lugar, convencidos de que cualquier pieza arquitectónica forma parte de un conjunto mucho más amplio, GCA Architects también destaca por su compromiso con la innovación técnica, la especialización en la división del trabajo arquitectónico, así como con una construcción responsable desde el punto de vista medioambiental. Este compromiso se refleja en las máximas puntuaciones de las certificaciones obtenidas por el edificio: Leed Platinum, Wiredscore Platinum, Smartscore Platinum, AIS 3*, Breeam Excellent, Well Gold candidate y Zero Carbon-ready building.
El empleo de las soluciones Wicona ha sido decisivo en el logro de estas certificaciones, ya que estas soluciones tecnológicas están fabricadas con aluminio reciclado certificado Hydro Circal©75R, que contiene al menos un 75% de chatarra posconsumo, con una huella de carbono de tan solo 1,2 CO2-eq/kg de aluminio (los valores típicos del aluminio reciclado de alta eficiencia está entre 0,5 y 2,0 CO2-eq/kg). De hecho, el 87% del aluminio empleado en los sistemas del edificio proviene de tal aluminio reciclado, que es uno de los porcentajes más altos del mercado.
Con un suministro eléctrico 100% renovable, el edificio integra también sistemas de monitorización en tiempo real para la optimización de su función operativa por medio de Digital Twin (una réplica virtual de los sistemas del edificio que permite analizar y mejorar su desempeño en tiempo real).
Alineado con un enfoque de arquitectura biofílica, que reconoce que la conexión con el entorno natural influye positivamente en el bienestar físico de los usuarios, la presencia de la vegetación en el edificio constituye otra de las claves del proyecto. Plantas y árboles -para los que ha habido que desarrollar sistemas de fijación especiales en el caso de los de mayor tamaño- no solo mejoran la calidad del aire, sino que fomentan la creatividad y el confort de sus ocupantes.
Los proyectos de remodelación o reforma de un edificio entrañan una dificultad especial. Y es que el proceso crítico, intelectual y creativo que implica cualquier proyecto de arquitectura se ve en estos casos condicionado por las preexistencias, que obligan a los autores a renunciar a la respuesta que ellos habrían dado ante un encargo similar y a dejarse guiar por las nuevas condiciones.
Esta limitación de las capacidades de actuación no implica peores resultados. Ha sido el caso del proyecto del Edificio Faro en Madrid, un proyecto en el que el pie forzado de partida ha servido de estímulo para desencadenar una interpretación innovadora que no solo ha mejorado sustancialmente las cualidades del edificio, sino que ha sabido redefinir su presencia anticipándose a construir y mejorar el nuevo paisaje urbano a punto de surgir en el sur de Madrid.

Fotografía: Rafael Vargas.
Arquitectura: GCA Architects
Ingeniería de fachadas: Enar
Fachadista: Celimac
Soluciones WICONA empleadas: Fachada WICTEC 50 y perfiles a medida, correderas WICSLIDE 160; y puertas abisagradas WICSTYLE 65 evo. / TECHNAL: correderas ARTLINE XL.
Ubicación: Madrid, calle Retama 3.
Fotografía: Rafael Vargas
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Publicado: Oct 6, 2026