Al buscar información sobre Artenara, en la isla de Gran Canaria, destaca el dato de que su cabecera municipal es la situada a mayor altitud de la isla (1.270 metros sobre el nivel del mar), además de ser la menos poblada. El municipio se caracteriza por una orografía abrupta, dominada por barrancos y formaciones volcánicas, con una parte sustancial de su superficie integrada en la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos. Resulta también singular que, hacia 1930, la mayor parte de sus habitantes residía en casas-cueva excavadas en las laderas de la Caldera de Tejeda; una tipología habitacional cuyo uso, lejos de desaparecer, sigue siendo habitual hoy día.
En este contexto, se hace evidente la dificultad de acometer nuevas construcciones con eficacia, dadas las limitaciones de suministro, transporte y mano de obra que impone el territorio. Esta realidad es la que ha impulsado a los arquitectos Jaime González Rodríguez y Jorge Castro Marrero, Gloci Arquitectura, a desarrollar un sistema industrializado capaz de responder a la demanda de vivienda en un paraje de condiciones tan extremas y singulares.

La vivienda se localiza en el singular entorno rural de Artenara, en una parcela de fuerte pendiente con vistas abiertas hacia barrancos y cumbres montañosas que configuran el paisaje característico del interior de Gran Canaria. La implantación responde a las condiciones topográficas y climáticas del lugar, aprovechando la orientación sur para garantizar un soleamiento continuo y utilizando un talud natural al norte como protección frente a los vientos dominantes. Estas circunstancias definen una estrategia de integración que busca una presencia respetuosa, capaz de fundirse con el territorio y reforzar la identidad local.


Lagar en Artenara.

Plano de situación.

Planta.

Sección transversal.

Sección longitudinal.

Encofrado de muro de hormigón.

Muro de contención.
El muro de hormigón ejecutado sobre un un muro de piedra inicial se revistió con piedra de la excavación dejando únicamente los últimos 1,1 metros vistos

Terreno asegurado mediante el muro de contención, con la entrada abierta a la cueva.
La propuesta reinterpreta la arquitectura vernácula canaria mediante volumetrías de cubierta a dos aguas y un patio interior que articula la organización espacial. Este patio actúa como núcleo funcional y climático: permite la ventilación cruzada natural, garantiza una iluminación abundante y ofrece un espacio estacional protegido que prolonga la vida doméstica hacia el exterior.

Esquema de desarrollo.
La conexión entre los espacios habitables y el paisaje circundante se materializa en visuales enmarcadas que dotan de singularidad a cada estancia, incluyendo la integración de la cueva preexistente como un ámbito habitable con condiciones de temperatura estables gracias a su inercia térmica.

Desde un enfoque bioclimático, la vivienda se concibe como un sistema pasivo de regulación ambiental. La orientación estratégica de huecos, junto con rejillas de ventilación de control manual y la disposición del patio, optimizan la captación solar en invierno y favorecen la renovación constante del aire en verano, reduciendo así la necesidad de sistemas mecánicos.




En la zona de la cueva y la cimentación se han incorporado soluciones específicas que garantizan un ambiente interior saludable y minimizan riesgos asociados al gas radón del subsuelo.

Solera ventilada.
El proceso constructivo se ha resuelto mediante un sistema industrializado de Light Steel Framing que permite adaptarse con eficacia a las limitaciones de accesibilidad y pendiente de la parcela. Esta elección técnica reduce los tiempos de ejecución, disminuye la generación de residuos y mejora el control de calidad, garantizando un impacto ambiental reducido. La envolvente cuenta con un aislamiento térmico exterior continuo que elimina puentes térmicos y optimiza la eficiencia energética durante todo el año.

Sección constructiva. Ver pdf.









La vivienda constituye, en su conjunto, una propuesta contemporánea que combina innovación tecnológica y respeto por la tradición. Su lenguaje arquitectónico sintetiza la memoria vernácula del lugar con soluciones constructivas actuales orientadas a la sostenibilidad y el bienestar, logrando un diálogo equilibrado entre paisaje, arquitectura y confort.
Autores: Jaime González Rodríguez y Jorge Castro Marrero / Gloci Arquitectura
Localización: Artenara, Gran Canaria
Fecha finalización: 2024
Superficie construida: 106 m2
Constructora: Construcciones Collalbo S.L
Aparejador: Pablo Centeno Fernández / Architecnicos
Empresa destacada: Saint-Gobain Isover, lana mineral
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Publicado: Mar 16, 2026