HISPALYT, la Asociación Española de Fabricantes de Ladrillos y Tejas de Arcilla Cocida, desarrolla una importante labor de difusión de las capacidades técnicas y creativas de los materiales cerámicos, con especial interés en la formación universitaria. Para ello, organiza un completo programa de actividades a través del Foro Universitario Cerámico, entre las que destacan dos propuestas relevantes: el Premio TFM y el Concurso de Proyectos.
El Foro Cerámico Hispalyt premia los mejores Trabajos Fin de Máster en los que destaque la incorporación del ladrillo cara vista.
En esta edición del Premio se valoraban los trabajos correspondientes a los cursos 2024/2025 y 2025/2026. El jurado, que ha decidido el resultado entre los 11 TFM recibidos, ha estado formado por Belén Onecha, delegada del rector de la UPC para las infraestructuras en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB), y Pablo Olalquiaga, arquitecto y vicedecano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), además de Enrique Sanz, arquitecto, coordinador del Foro Cerámico y director de la revista conarquitectura, y Pedro Rognoni, presidente de Hispalyt. Finalmente, han resuelto entregar un Primer Premio, dotado con 1.000 euros, y una mención sin dotación económica.

Valoración del jurado: El proyecto propone una edificación articulada en torno a patios y corralas, recuperando una tipología arraigada en la tradición constructiva española y reinterpretándola con sensibilidad contemporánea. Bajo una aparente sencillez volumétrica, se despliega una organización espacial compleja, rica en recorridos, transparencias y gradaciones entre lo público y lo íntimo. El ladrillo, empleado simultáneamente como material estructural y de acabado, otorga coherencia constructiva y expresividad tectónica al conjunto. La propuesta se inserta con acierto en un ámbito urbano pendiente de regeneración, aportando una respuesta que combina memoria constructiva, calidad espacial y compromiso con la reactivación del tejido de la ciudad existente.



Valoración del jurado: El proyecto plantea una edificación compacta que asume con naturalidad su implantación en una parcela junto a construcciones diversas, resuelta desde la abstracción volumétrica como estrategia de integración. Una fachada predominantemente ciega actúa como límite y protección, encerrando un espacio interior unitario y versátil, capaz de adaptarse a usos y situaciones cambiantes. Esta flexibilidad se organiza mediante dos bandas laterales que concentran servicios y estructura, liberando el ámbito central y otorgando claridad al esquema funcional. El tono y la textura de los materiales empleados dialogan con acierto con el contexto existente, logrando una propuesta serena, contenida y de notable coherencia arquitectónica.


Cada año, el Foro Cerámico Hispalyt propone un tema para que los estudiantes desarrollen propuestas en las que destaque el uso de ladrillo cara vista. Este curso, la temática del Concurso consistía en diseñar un observatorio de estrellas en el Monumento Natural de Los Barruecos.
El jurado ha estado formado por José Ignacio Linazasoro, José Antonio Martínez Lapeña, Tomás Carranza y Elisa Valero, además de Enrique Sanz, director de la revista conarquitectura, y Pedro Rognoni, presidente de Hispalyt y de la Sección de Ladrillos Cara Vista de Hispalyt, quienes han decidido el Premio Nacional tras valorar 55 propuestas correspondientes a los ganadores y menciones de los Premios Locales de las 18 Escuelas de Arquitectura participantes y del Premio Local Hispalyt. Finalmente, se ha entregado un Primer Premio y dos menciones.

El jurado destaca, en primer lugar, la decisión de excavar el terreno para generar un espacio controlado bajo rasante, estrategia con la que el proyecto logra protegerse del clima extremo propio del emplazamiento sin competir visualmente con la potencia del paisaje natural circundante. Asimismo, se pone en valor el acertado ajuste del tono general de la propuesta a las exigencias específicas del lugar y del programa funcional planteado, evidenciando una lectura sensible del entorno que evita gestos innecesarios y prioriza la integración discreta y eficaz de la construcción en su contexto.


El jurado valora especialmente la simplicidad y el rigor de la instalación propuesta, que, partiendo de una forma en planta elemental, consigue, mediante criterios de proyecto sencillos, resolver con eficacia la relación entre construcción, sitio y orientación. La inclinación de la cubierta y el ensanchamiento puntual de algunas zonas del trazado permiten un ajuste preciso respecto al norte, condición esencial en el uso de un observatorio astronómico. La cerámica se incorpora a la construcción con discreción, sin imponerse en aquellos sistemas constructivos donde otros materiales ofrecen una solución técnica más adecuada.


El jurado pone en valor, sobre todo, la decisión de excavar el terreno de la ladera para ubicar en él la instalación del observatorio, consiguiendo que gran parte del volumen quede enterrado y reduciendo así su presencia sobre el paisaje. Esta estrategia de implantación se traduce en una geometría de planta que organiza el programa propuesto mediante una concatenación de espacios articulados con precisión. El ladrillo se emplea como material de recubrimiento tanto en los interiores como en los volúmenes exteriores sobre rasante, que se integran de forma controlada en el entorno.

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Publicado: Jul 31, 2026