El arquitecto Gómez del Collado, un vanguardista de pueblo

Jose Ramón Puerto Álvarez

La irrupción de una nueva tendencia artística suele suponer una ruptura con el pasado más inmediato. En la historia del arte se explica con detalle lo que supusieron en el siglo XX la aparición de las vanguardias en contraposición con la Academia.

Boceto de trabajo de la casa estudio de Gomez del Collado. La Cogolla, Cangas del Narcea.                      

Quienes acabaron siendo admirados años después fueron, inicialmente, rechazados... y expulsados de todo acto que supusiera un reconocimiento oficial a sus trabajos. Y esto sucedía en entornos urbanos donde existían universidades, periódicos y un cierto bagaje cultural. Imaginen por un momento estos hechos traspuestos a un entorno rural, en la España de los años 50, en una villa situada en el suroccidente asturiano, Cangas del Narcea, capital de un concejo en el que la minería comenzaba a florecer y que rondaba los 20.000 habitantes, cuyo trazado urbanístico seguía siendo fundamentalmente medieval y sus edificios eran pesadas construcciones de muros de piedra y estructura de madera. Piensen lo que supuso que uno de sus ilustres hijos hubiera vuelto a la villa después de una etapa de formación y que en 20 años fuera capaz de introducir de una manera que sólo se puede calificar de combativa la modernidad más intensa de tal manera que casi modeló la totalidad del conjunto construido atendiendo exclusivamente a sus criterios. Como es natural la irrupción de paredes de vidrio, voladizos de grandes dimensiones, colores, materiales, formas y texturas nunca vistas hasta entonces supusieron una ruptura con lo establecido que provocaron enfrentamientos con los gustos convencionales que hasta ese momento los cangueses tenían como referencia. El catedrático de estética Antón Capitel en una conferencia que ofreció en abril de 2017 en el Museo de Bellas Artes de Asturias tildó la actitud y la obra de Gómez del Collado de vanguardista, con la particularidad que la misma no se había realizado en una gran ciudad, de ahí el apelativo de “vanguardista de pueblo”.

José Gómez del Collado. Foto: Archivo GdC.

José Gómez del Collado nació un 10 de noviembre de 1910 en Cangas del Narcea, Asturias, nació en el seno de la familia de los Llano quien en el primer tercio del siglo XX controló el poder político local[1]. Con 16 años comenzó a preparar en Deusto el ingreso en la facultad de Ingeniería y aquí sus profesores pronto vieron que su facilidad para el dibujo encajaría mejor en la Arquitectura. En 1928, ya en Madrid, iniciaba el joven estudiante la preparación de las asignaturas que le permitirían superar las duras pruebas de ingreso, consiguiendo en septiembre de 1935 completar la totalidad de asignaturas exigidas y comenzar el Curso de ingreso complementario en el último trimestre del mismo año. Los exámenes de junio de 1936 los realizó en la recién inaugurada Escuela de Arquitectura de la Ciudad Universitaria de Madrid, siendo los primeros actos lectivos de la misma y durante varios años los últimos, pues la posición del edificio hizo que pasara a estar en primera línea del frente. Gómez del Collado fue alistado en el ejército republicano encuadrado dentro de la 28ª Brigada de fabricación y recuperación conocida como Stajanov, ocupándose del mantenimiento de infraestructuras. Su afición a las motocicletas (fue propietario desde los años 50 de una Harley Davidson) permitió que se le encomendaran labores de enlace y correo entre Madrid y Valencia. Un hecho circunstancial, el transporte de una persona que iba a Alicante, sería trascendental en su relación con el régimen tras el final de la guerra. En 1939, tras pasar por un campo de concentración fue conducido al cuartel general de Franco donde, tras una espera interminable, recibió una sorpresa mayúscula al encontrarse allí uniformado con el traje de Falange a la persona que había llevado hasta Levante, identificándose como Ramón Serrano Suñer, cuñado del General Franco y ministro en varios gobiernos. Este hecho, que ha sido narrado por varios miembros de la familia del arquitecto, provocó que Gómez del Collado no fuese represaliado y comenzara a trabajar en la Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones a la vez que concluía sus estudios universitarios. En junio de 1943 aprueba la última asignatura de la carrera solicitando en julio del mismo año el título de arquitecto que no recibe hasta el año 1947, documento que recibe como premio junto con la insignia de la Encomienda de Isabel la Católica y la cruz de Cisneros por haber sido parte fundamental en la exitosa organización del viaje de Eva Perón a España donde se ocupó de la logística, diseño de pabellones temporales e, incluso, el cuidado programa de mano realizado al efecto.

Tras los éxitos conseguidos que apuntaban a tener una larga trayectoria profesional en la administración oficial abandona la Dirección de Regiones Devastadas, vuelve a Asturias y hasta el año 1953 no visa su primer proyecto, circunstancia que llama la atención y cuyos motivos no han podido ser aclarados con precisión, variando las razones dadas desde desvíos presupuestarios en el viaje de la primera dama argentina a la utilización de motivos tildados como masónicos en alguno de los pabellones temporales construidos para agasajar a la ilustre visitante. Fuera un motivo u otro, el autoexilio que comenzó le hizo volver a su villa natal, Cangas del Narcea, e iniciar una actividad frenética que se supeditó fundamentalmente a la villa canguesa, aunque realizó obras de interés en las poblaciones vecinas de Pola de Allande, Tineo, Navia y Villablino, León.

Comenzó a construir y usó para ello materiales industriales (placas de fibrocemento, chapas metálicas o red de gallinero), a los que se dotó de una dignidad arquitectónica poco habitual, máxime al lograr un grado de abstracción muy alto en alguna de sus composiciones. Durante los diez primeros años utilizó de manera habitual elementos formales decorativos de intensos colores inspirados en modelos de las vanguardias pictóricas (Mondrian, Ben Nicholson, Jean Arp, Miró). Tuvo una manera particular de usar los materiales tradicionales (mampostería realizada con grandes cantos rodados pintados en negro con juntas de mortero muy rugoso y gran espesor pintadas en blanco). Sobre todo su deseo fue de ruptura con los modelos y tipologías tradicionales, viendo las nuevas construcciones como la base sobre que construir una nueva sociedad.

Viviendas y local comercial en Barrio Nuevo, alzado posterior y sección. Planos: Archivo Histórico de Asturias, signatura 177544/06.

Una de sus primeras obras es el edificio de viviendas y local comercial situado en el Barrio Nuevo, Cangas del Narcea, realizado en 1957 para Alberto Cachón Menéndez.

Viviendas y local comercial en Barrio Nuevo. Fachada hacia la avenida.

En fachada se combinaron piedra, ladrillo y hormigón, señalándose en la memoria que se deja a cada material con su propia textura y color. Para ello se busca intencionadamente una asimetría para lo que dispone en un extremo una franja vertical de piedra que recorre toda la superficie y que contrasta con las bandas de ladrillo perpendiculares a ella, así como los encintados blancos de hormigón que unen las distintas ventanas en un único hueco. Destaca en la composición el pórtico asimétrico cuya viga va reduciendo su canto a medida que se separa del pilar, así como una marquesina ondulante donde se insertaron piezas de pavés circular que producen singulares efectos de luz.

Local comercial en Barrio Nuevo.

Los huecos centrales que iluminan la planta baja son trapezoidales formando un conjunto de interés plástico, no limitándose a ser meras ventanas que aportaran luz al local comercial.

Boceto de bloque de viviendas en la calle Alcalde Díaz Penedela de Cangas del Narcea.

Otras obras significativas son los bloques de viviendas situados en la calle Alcalde Díaz Penedela, número 1 (1964) y 2 (1963), de Cangas del Narcea, así como el bloque vecino a éstos situado en la c/Mayor (1953), donde se pueden encontrar referencias al arquitecto italiano Giuseppe Terragni en la forma de componer el volumen, las asimetrías y la extracción de los huecos del volumen principal.

Bloque de viviendas en la calle Alcalde Díaz Penedela de Cangas del Narcea. Archivo JRPA.

 A la par de estos proyectos y como consecuencia de un gran interés por la prefabricación como sistema constructivo de futuro llegó a realizar un estudio denominado “Sistema PANAL”, del que usó parcialmente los esquemas de plantas y alzados en algunas obras realizadas (dos edificios en la calle Uría de Cangas del Narcea, dos en el inicio de la carretera de Besullo (1962) y otro conjunto de tres módulos PANAL en el Barrio Nuevo, todos ellos en la villa canguesa. Con estos mismos esquemas construyó en 1964 otros dos bloques en Navia) aunque su verdadero interés era la utilización del sistema a gran escala en varias promociones proyectadas para los alrededores de Madrid (Pinto y Tres Cantos), las cuales no consiguieron realizarse por problemas de financiación.

Bloques tipo PANAL, Navia (1964), Foto archivo GdC

También son reseñables varias obras:

El bloque realizado para Genaro Flórez (Proyecto 1956, Obra 1962) combinando estructura de hormigón y mampostería ordinaria, similar en cerramiento a la torre que haría un par de años después en la Plaza del Conde de Toreno, ambos en Cangas del Narcea.

Bloque para Genaro Flórez (1964). Fotos: Archivo JRPA.

El bloque situado en el difícil solar donde confluyen la calle Uría y la calle Pelayo (1973), en el que da respuesta a una estrecha parcela triangular, utilizando en dos de las fachadas placas de fibrocemento pintadas de color burdeos como material de revestimiento.

Bloque de viviendas, calle Uría-calle Pelayo (1973). Foto: Archivo JRPA.

El bloque situado en la calle Uría, 18, edificio Riesco[2] (1968), con una interesante fachada realizada con chapa galvanizada.

Edificio Riesco (1968). Foto: Archivo JRPA.

El blque realizado en dos fases (1958/1975) para Gascón y Fernández en donde recurrió a una estructura de pirámides invertidas para soportar los forjados de los locales comerciales (utilizados para garajes y taller mecánico), disponiendo viviendas sobre los mismos. La estructura existente condicionó la distribución de las plantas superiores, marcándose un escalonamiento de la fachada en la calle Uría que destaca por su plasticidad, utilizando un revestimiento de plaqueta cerámica que marcaba aún más el juego de planos en diente de sierra.

    

Edificio de viviendas y locales comerciales para Gascón y Fernández (1958/1975), calle Uría, Cangas del Narcea. Fotos: Archivo JRPA.

Capítulo destacado, por ser una obra de mayor ámbito de actuación, merece el barrio del Fuejo (Proyecto 1966, Obra 1971) y el puente colgante de 70 m de longitud (1972) realizado para comunicar la barriada con el centro de la villa.

Puente colgante y del barrio del Fuejo, Cangas del Narcea, al finalizarse las obras (1972). Foto: Archivo GdC.

El sistema de cables en catenaria que usó para resolver la estructura del puente la había propuesto sin éxito en dos proyectos de gran interés realizados unos años antes: el polideportivo a realizar en el monasterio dominico de San Juan Bautista de Corias (1960) y la iglesia en Posada de Rengos (1967), ambos en el concejo de Cangas del Narcea.

Dibujo del proyecto de iglesia en Posada de Rengos, C. del Narcea (1967).

Su modernidad se reflejó no sólo en su arquitectura, sino también en su manera de vivir, baste contemplar la una casa-estudio que construyó en La Cogolla, Cangas del Narcea, donde se muestra con rotundidad su ideario arquitectónico.

Casa estudio Gomez del Collado, La Cogolla, Cangas del Narcea.                      

En un alarde estructural combinó perfectamente espacio de trabajo y descanso: dos escuadras situadas perpendiculares al terreno permiten un audaz voladizo sobre el que se dispone la vivienda familiar como un prisma que, a su vez, vuela sobre el anterior más de 3 metros; bajo la vivienda el estudio y bajo este un almacén y zonas de instalaciones. Hizo un edificio que no se podía haber realizado hasta el momento, no se limitó a repetir modelos existentes, tenía hormigón para realizar estructuras que la madera o la piedra no podían resolver y las utilizó, tenía materiales que hasta entonces no se habían empleado en viviendas y los colocó: vidrios de suelo a techo, placas de fibrocemento que formaban fachadas ventiladas o cubiertas que eran materiales ligeros y fáciles de sustituir. Es importante señalar como el gusto por esos materiales sencillos, muchos de origen industrial, no era una mera impostura que utilizara para determinados proyectos y desechara para otros, al contrario, su creencia arquitectónica le llevó a utilizar el mismo material, la placa de fibrocemento pintada en color Burdeos, en su vivienda particular y en la barriada de viviendas públicas del Fuejo, demostrando que los mismos materiales servían para un barrio obrero y para la casa del arquitecto.

Hogar San José (1961), Cangas del Narcea. Foto: Archivo GdC. 

Aparte de las obras de vivienda realizadas destacan el Hogar San José, interesante obra con referencias a los arquitectos austriacos Richard Neutra y Rudolph Schindler con un interesante juego de voladizos y galerías contrapeadas. Hoy por desgracia su aspecto es irreconocible después de sucesivas reformas.

Derecha: Hotel Truita, Cangas del Narcea (1962), Foto: JRPA. 

Otra obra singular, la primera que construyó, fue el Hotel Truita, donde utilizó por primera vez formas ameboides de vivos colores en la composición de la fachada, recordando a composiciones realizadas por Jean Arp. Iniciado en los años 40 y acabado de construir en 1959 tiene un interesante trabajo de mampostería al que se adosaron las formas de colores cuando comenzó a funcionar como hotel en 1962.

Fachada posterior de vivienda unifamiliar en Pola de Allande (1965), Foto Archivo Fernando Nanclares. 

En otros concejos señalar varias viviendas unifamiliares en Pola de Allande, especialmente la situada en la avenida de América con referencias a la obra pictórica de Ben Nicholson (1965).

Torre de Tineo (1968), Foto: Archivo GdC.

Torre de Navia (1964).

En Tineo la torre del mismo nombre (1968) fue su mejor realización y en Navia, aparte de la mencionada Torre de Navia (1964) merecen ser señalados dos bloques PANAL (1964).

 No se puede dejar de destacar el gran interés que tienen los proyectos de interiorismo, tanto el diseño de los locales como el mobiliario u objetos creados para los mismos.

Gómez del Collado no dejó de trabajar hasta el final de su vida, aunque las obras desarrolladas a partir de los años 70 perdieron parte del interés inicial, pasando a ser sólo correctos proyectos comerciales, pero sin la frescura y el atrevimiento que tuvieron sus anteriores propuestas. Falleció en el año 1995 con 85 años de edad.

[1] López Álvarez, Juaco, La Biblioteca Femenina Circulante de Cangas de Tineo, 1925-1931, Edición digital del Tous pa Tous, 1 de abril de 2011.

[2] En el bajo comercial del edificio Riesco diseño Gómez del Collado una interesante cafetería-restaurante con una peculiar barra doble que articula el espacio de la cafetería y se convierte en elemento ordenador y de referencia de la sala. 

Jose Ramón Puerto Álvarez (Cangas del Narcea, 1964) Arquitecto por la ETSAM (1994), Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo (2017) con la tesis sobre el arquitecto asturiano José Gómez del Collado (1910-1995), habiendo ofrecido varias conferencias sobre el mismo, destacando la realizada en el Museo de Bellas Artes de Asturias (2017).

Este artículo acompaña a la publicación de una reforma en un edificio de José Gómez del Collado en Cangas del Narcea por el arquitecto Sergio Baragaño.


Editado por:

Redacción Tec.. Tectónica

Publicado: Jul 15, 2019

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