Centro de día en Azagra, Navarra, de AZP Arquitectura y Paisaje, construido con exigencia Passivhaus

Isabel Bravo Barahona

El nuevo centro de día y club de mayores en la localidad navarra de Azagra está diseñado por AZP Arquitectura y Paisaje bajo el estándar de certificación energética Passivhaus, un planteamiento que, en busca del confort interior con un consumo de energía nulo o casi nulo, ha sido más común, hasta ahora, en el diseño y rehabilitación de viviendas que en edificios de uso público como es este. 

Con carpinterías y protecciones solares de altas prestaciones, de Griesser, y un aislamiento de lana mineral que ofrece un excelente comportamiento acústico y térmico (Volcalis Alpha), el centro de mayores no solo es eficiente desde el punto de vista energético, sino que se centra en el cuidado de sus usuarios, proporcionándoles una atmósfera acogedora, abierta al jardín y al paisaje a través de generosos ventanales protegidos por un porche continuo. 

Fotografía: Josema Cutillas.

En la mejor arquitectura vernácula siempre han estado presentes los principios de una sabiduría elemental que permitía al constructor, antes de iniciar la obra, analizar el lugar y, con decisiones como la mera orientación del edificio y la distribución de los huecos adecuados en el muro, proteger al futuro usuario del frío o del calor extremos.

Los principios Passivhaus recuperan hoy estos planteamientos y les otorgan ‘carta de naturaleza’, añadiendo nuevas consideraciones científicas para lograr edificios con un consumo de energía muy bajo o nulo, confortables y con excelente calidad del aire interior. Así es el nuevo centro de día y club de mayores en la localidad navarra de Azagra, diseñado por AZP Arquitectura y Paisaje tras resultar ganadores de un concurso convocado por el ayuntamiento.

El proyecto se ha desarrollado con un exhaustivo control de calidad, siguiendo las estrategias que prescribe la propia certificación, dirigida a reducir la demanda energética a través de medidas como el aislamiento térmico continuo para evitar puentes térmicos, cerramientos herméticos al paso del aire, carpinterías de aluminio y PVC con triple vidrio, y ventilación mecánica controlada de doble flujo.

El proyecto se levanta en el barrio de la Badina, en la localidad navarra de Azagra, que, con alrededor de 4.000 habitantes, está situada en la Ribera del Alto Ebro. Se trata de un edificio multifuncional destinado a centro de día y club del jubilado sobre una parcela de algo más de 3.600 m2, de la cual se han ocupado alrededor de dos tercios y se ha reservado el resto para futuras dotaciones. Muy demandado por la población desde hace años, el proyecto, que ha sido promovido por el ayuntamiento sobre unos terrenos que adquirió en 2021, también incluye la urbanización de las calles perimetrales, así como el ajardinamiento y paisajismo vinculados al edificio, que tiene una superficie construida total de 850 m2.

Plano de situación de la parcela sobre la que se levanta el Centro Rural de Atención Diurna y el club de jubilados en Azagra.

El edificio, de una sola planta, se distribuye en la parcela formando una L abierta hacia el sur. El brazo más estrecho, al noreste de la parcela, alberga el centro de día,con una capacidad para dar servicio a 30 usuarios en talleres de memoria y psicomotricidad, zona de baño, lavandería y fisioterapia, en tanto que el situado al noroeste, con bar y espacios de reunión, se destina a cafetería y lugar de encuentro de las personas jubiladas de la localidad.

Parcela dotacional, con superficie total de 3.600 m2, ocupada en sus dos tercios al sureste por el nuevo edificio, en forma de L. La zona noroeste (a la izquierda, en la imagen), de 1.140 m2, queda libre para otro futuro equipamiento municipal. 

AZP: un estudio comprometido con la eficiencia energética

A pesar de que no es aún habitual abordar un equipamiento público siguiendo un enfoque Passivhaus, no es esta la única obra de estas características en la trayectoria de AZP Arquitectura y Diseño, un estudio afincado en Pamplona que, coordinado por el arquitecto paisajista Daniel Azpilicueta y por la arquitecta técnica María Navarro, responsable de presupuestos, han proyectado con esta tecnología otros dos centros de día en sendas localidades de la Comunidad Foral de Navarra: Acedo y Sartaguda.

El equipo surgió de la colaboración multidisciplinar entre técnicos con formaciones diversas, con objeto de desarrollar todo tipo de servicios ligados a la arquitectura: diseño y ejecución de proyectos arquitectónicos de uso y escala variable, paisajismo, urbanismo, cálculo de presupuestos, ingeniería y, como una constante, la realización de todos los encargos bajo criterios de eficiencia energética, especialidad en la que también el estudio lleva a cabo trabajos de asesoría.

El sello Passivhaus: una certificación con más de tres décadas de historia

El estándar de certificación energética PassivHaus tuvo sus inicios a finales de la década de 1980 en Alemania –el primer proyecto que se construyó bajo este sello fue un grupo de 4 casas pareadas en Darmstadt– y su objetivo era construir viviendas que, con un mínimo consumo de uso, garantizaran una atmósfera interior saludable y el máximo confort.

En nuestro país tuvieron que pasar casi veinte años (2009) para que llegaran las primeras certificaciones. Pero fue en 2013 –con la entrada en vigor del Documento Básico HE “Ahorro de Energía” del Código Técnico de la Edificación (CTE) y el salto que supuso en las demandas de ahorro energético exigidas– cuando el concepto de ‘casa pasiva’, entendida como resultado de un proyecto en el que se optimizan los recursos existentes para minimizar las necesidades de climatización, cobró mayor protagonismo.

Algunas opiniones mantenían que el cumplimiento del CTE ya suponía imponer al proyecto unas restricciones de pérdidas de energía razonables. Además, poco después, con el documento HS3, también se consideró como un objetivo normativo la buena calidad del aire interior, que no podía confiarse solo a los usuarios y a su voluntad de abrir o no las ventanas para la ventilación del edificio, sino a la colocación de sistemas fijos de ventilación constante, como son las rejillas. Este elemental mecanismo permite pasar el aire, excesivamente frío en invierno y caliente en verano, de forma natural al interior, y luego expulsarlo por la ventilación forzada de baños o cocinas, lo que, desde el punto de vista energético, supone una pérdida difícil de justificar.

El control coordinado de hermeticidad y ventilación

Frente a ello, el enfoque Passivhaus propone una máquina de ventilación mecánica con recuperación de calor: se captura el aire del exterior y, previamente a introducirlo en el interior, se calienta con el calor del aire que se extrae, de modo que el interior se ventila sin perder calor. Este funcionamiento, producido de manera continua, asegura la renovación constante del aire, proporcionando el ahorro energético y una buena calidad de la atmósfera interior: libre de humedad, de CO2, de bacterias, hongos y malos olores.

Esquema 1: Funcionamiento energético del edificio.

Las opciones más comunes de energía renovable en los proyectos Passivhaus suelen ser bien la solar térmica, la generada por paneles fotovoltaicos o, como en este caso, la aerotermia. En el proyecto se ha planteado el sistema de aerotermia mediante 3 unidades exteriores, para los diferentes usos del centro de día y club de jubilados, que suman 40 kw de potencia total.

Planteamiento constructivo: desarrollar plenamente la sabiduría elemental

Estrategias como optar por la compacidad de los cuerpos edificados en lugar de la dispersión; decidir el grosor del muro; saber dónde abrir las ventanas y definir su tamaño adecuado para protegerse tanto del frío como del sol o garantizar la ventilación natural interior para mantener el aire fresco y sano han sido leyes instintivas ‘no escritas’ durante siglos para una construcción eficaz desde el punto de vista energético. Han servido como propuestas básicas de una arquitectura popular anónima que ahora, con las innovaciones tecnológicas en el campo de la climatización, la hipercualificación de los sistemas de carpintería o las altas prestaciones acústicas y térmicas de los nuevos materiales, han quedado diluidas y, en muchos casos, hasta convertidas en estrategias de las que casi se puede prescindir.

Esquema 2: Principales estrategias de diseño del edificio para aprovechar de forma eficiente las condiciones naturales de la parcela y las características climáticas del lugar.

En Azagra, sin embargo, los arquitectos han vuelto a operar con estos planteamientos desde el principio (véase Esquema 2) y, como estrategia arquitectónica de sostenibilidad, han planteado un gran porche a mediodía que libra, en las estaciones que más se necesita, del soleamiento directo al muro, sobre todo en verano, cuando el sol discurre alto. Este porche, al que se abren la cafetería, las salas polivalentes y los espacios de estancia, se vincula con las nuevas áreas exteriores, en las que se combinan, para favorecer el descanso y los paseos de los mayores, zonas ajardinadas con áreas pavimentadas. Además, esta disposición del edificio protege el jardín del cierzo, viento dominante y especialmente fuerte del noroeste, muy común en la zona.

El porche protege las amplias cristaleras del sol del verano y, sin embargo, permite en invierno la entrada de los rayos solares en el interior. A la izquierda, el club de jubilados; al fondo de la imagen, el centro de día. Fotografía: Josema Cutillas.

Distribución funcional

El acceso principal al edificio se realiza por la fachada noreste, y se expresa exteriormente por medio de un prisma que, elevándose sobre el resto del edificio, alberga un vestíbulo en doble altura, donde se sitúa la zona de control. Un alero de hormigón visto singulariza esta entrada, la señala y marca el recorrido del visitante para llegar al interior. Desde este vestíbulo se distribuyen las circulaciones, bien hacia el club de mayores, en el ala derecha desde el control de entrada, o hacia el centro de día, en sentido contrario. Acristalado en su planta baja para permitir la visibilidad de los movimientos de entrada y circulación general, es en este vestíbulo donde únicamente, y en lo que se revela como un claro acierto, la fachada renuncia a su predominante opacidad.

Alzado noreste. Fachada de acceso.

Fachada norte. Fotografía: Josema Cutillas.

Esquina noroeste del edificio, con el acceso al vestíbulo principal subrayado por el volumen de mayor altura y el alero de hormigón visto que conduce a la entrada, con paneles de aluminio lacados y microperforados de color tierra. Fotografía: Josema Cutillas.

Vestíbulo de doble altura. Fotografía: Josema Cutillas.

Detalle del acabado con paneles de aluminio lacados y microperforados de color tierra. Fotografía: Josema Cutillas.

Proceso de colocación de bandejas de chapa microperforada sobre la perfilería metálica y, a la derecha, ensamblaje de las piezas, que van atornilladas.

En los extremos de la L que se configura en planta (véase Esquema 3) , se posicionan los espacios de mayor dimensión, que adelantan su línea de fachada para alinearse con los pilares del porche: por una parte, en el club de jubilados, unas salas de uso flexible que pueden compartimentarse para diferentes usos con carácter polivalente (extremo suroeste) y la cafetería, que se amplia exteriormente hacia el jardín en forma de terraza; por otra, en el centro de día, un espacio de estar que también puede ser dividido según las necesidades y que dispone de salida a otra pequeña terraza al sureste, para el descanso y disfrute del jardín por los mayores.

Esquema 3: Axonometría seccionada con la distribución funcional del centro.  

Planteamiento constructivo: estructura, fachadas y cubierta

La estructura del edificio está compuesta de pórticos de hormigón y, puntualmente, de pilares metálicos. En la zona de los porches, los pilares son circulares, de hormigón visto.

El modelo de certificación Passivhaus no prescribe ningún tipo de material ni de estilo arquitectónico concreto: lo realmente decisivo es que garantiza la optimización de los recursos existentes a través de técnicas pasivas orientadas a minimizar en lo posible los consumos energéticos.

Estructura de hormigòn con pilares apantallados, que son cuadrados en las esquinas.

Los autores han optado por un alto grado de industrialización: así, las fachadas se han diseñado mayoritariamente con paneles de hormigón prefabricado, combinados con elementos modulares de panel composite de aluminio plegados entre carpinterías, y elementos lacados de metal en tonos tierra, evocando así, en un gesto que honra el papel justamente alusivo de la arquitectura, la Peña de Azagra, un icono natural a cuyo abrigo fue construido el pueblo.

Fotografía: Josema Cutillas.

Fotografía: Josema Cutillas.

Los paneles de hormigón se han elegido de distintos espesores y acabados: de 14 cm, con greca triangular; de 10 cm, lisos, y de 8 cm en entrepaños ocultos. Estos paneles se anclan en muretes de hormigón in situ para arrancar la fachada, lo que ha permitido la continuidad del aislamiento térmico entre solado y fachadas, con el objetivo de evitar puentes térmicos, como determinan los estándares de Passivhaus. Con este mismo fin se han proyectado pilares apantallados de 20 cm de anchura, que permiten el paso de los 10 cm de aislamiento entre el pilar y el cerramiento de los paneles de hormigón.

De izquierda a derecha y de arriba abajo, anclaje de prefabricados a murete de hormigón in situ, imagen de la separación de 10 cm entre el panel prefabricado grecado y la estructura para dar continuidad al aislamiento como trasdosado y una vista parcial del prefabricado de la fachada norte con espesores de 10 y 8 centimetros. 

Respecto a los tejados, se ha proyectado una cubierta inclinada (7% de pendiente) y ligera, con paneles sándwich apoyados sobre un sistema de perfilería de acero galvanizado tipo ‘tectum’, con canalones perimetrales de recogida de pluviales. Este plano de cubierta se ejecuta con el arranque de montantes situado sobre una base de hormigón, que está a su vez apoyada sobre tres capas de de aislante. Debajo se sitúa el forjado de vigueta y bovedilla, enyesado por cara inferior a modo de línea de hermeticidad continua.

Sistema de perflería tipo ‘tectum’ y canalones, izquierda, y proceso de montaje de los paneles sándwich de cubierta, derecha.  

Aislamiento, carpinterías y protección solar, factores clave del proyecto

La hermeticidad y el control de las filtraciones de aire son otros de los aspectos decisivos de un proyecto Passivhaus. En esta metodología de construcción existe un ensayo destinado a medir la hermeticidad de un edificio e identificar estas posibles filtraciones que pueden darse a través de puertas, ventanas, cubiertas o muros que tantas veces impiden el funcionamiento óptimo desde el punto de vista energético. Este test, denominado Blower Door, se basa en generar una diferencia de presión entre exterior e interior mediante la instalación de una puerta diseñada especialmente, con un ventilador incorporado. Al controlar el flujo de aire a través de esta puerta, es posible medir la cantidad de aire que entra o sale del edificio debido a filtraciones no deseadas. En este proyecto, se han realizado dos ensayos: uno, durante la obra y otro al finalizar, y ambos han resultado satisfactorios bajo el estándar Passivhaus (<0,64 renovaciones/hora).

Proceso de colocación de aislamiento.

Otro de los aspectos que es, obviamente, clave para lograr la máxima eficiencia energética es la adecuada elección del aislamiento térmico y su correcta puesta en obra. Como trasdós de los paneles de fachada, así como en la tabiquería general de cartón yeso, se ha contado con aislamiento interior semirígido de lana mineral tipo Volcalis Alpha. Con un excelente comportamiento acústico y térmico, Volcalis es una lana mineral con prestaciones mejoradas, de fácil colocación y manejo, resistente al fuego, no combustible ni conductor de calor. Además de ser 100% reciclable, en su proceso de fabricación se utilizan materias primas y tecnologías avanzadas de alta eficiencia. Para este proyecto, el estudio de arquitectura ha recurrido a espesores de 16 cm en fachadas de hormigón, y de 8 cm en el trasdosado general de la carpintería de cartón yeso. Con una conductividad térmica de 0,035 W/m.K y una resistividad al flujo de aire mayor o igual a 10 kPa./m2, la lana mineral Volcalis Alpha ofrece una resistencia térmica que va desde 1,25 m2.K/W, en los espesores más reducidos, hasta 2,85 m2.K/W en los más elevados. Volcalis ofrece también muy altas prestaciones acústicas: es una solución fonoabsorbente clase A, y ofrece un coeficiente ponderado de absorción sonora (EN ISO 11654) de 1.

Proceso de colocación de la lana mineral Volcalis Alpha y carpinterías en fachadas, con el paso continuo del aislante una vez colocada la caja de persiana.

Proceso de colocación de tela hermética.

Secciónes por fachada tipo en el club del jubilado. Ver pdf.

Otro de los capítulos decisivos en un proyecto con estas características es la solución de carpinterías. El planteamiento general ha consistido en optar por huecos de grandes dimensiones en las orientaciones sureste y suroeste, hacia el jardín, protegidos del soleamiento excesivo en verano, como ya se ha mencionado, por el alero del porche. En esta zona se incorpora una solución constructiva de sistemas de aluminio de muro cortina, con triple vidrio y persianas de control solar motorizadas, orientables y de tipo apilable. En los entrepaños se han colocado los paneles composite de aluminio plegado ya mencionados. El resto de huecos, en los alzados opuestos, con orientaciones noreste y suroeste, son de menor tamaño: se resuelven con perfilería de PCV y persianas enrollables.

Se prestó especial atención a la selección de persianas para garantizar un alto nivel de confort, requiriendo que regularan la luz solar, evitando el deslumbramiento y permitiendo la entrada de luz natural.

El sistema de persianas apilables motorizadas adapta su tonalidad y brillo a las carpinterías.

El modelo elegido ha sido Grinotex Sinus de Griesser, un sistema autoportante con lamas de aluminio de gran resistencia que pueden cerrarse herméticamente, cuya forma sinusoidal proyecta los rayos de luz hacia el techo.

Las principales característica del modelo son:

  • Adaptabilidad: Grinotex se adapta a diversos proyectos arquitectónicos con medidas que van desde 60 cm hasta 400 cm de ancho y alturas de hasta 430 cm.
  • Versatilidad estética: Ofrece una amplia gama de 150 colores para armonizar con cualquier diseño arquitectónico, tanto en interiores como en exteriores.
  • Seguridad: Incorpora sistemas avanzados que protegen contra levantamientos forzados, proporcionando mayor seguridad a los usuarios.
  • Cumplimiento Passivhaus: Grinotex juega un papel clave en el cumplimiento de los requisitos de la certificación Passivhaus, garantizando un consumo energético mínimo.
  • Bienestar de los usuarios: Permite un control preciso del flujo de luz y minimiza el deslumbramiento, contribuyendo a un ambiente más saludable y agradable.
  • Compromiso con la sostenibilidad: La implementación de Grinotex refleja un compromiso con la sostenibilidad y la innovación en el control solar.

Secciones de la persiana Grinotex según colocación y modelos de la lama.

En un centro de día, donde el confort de los ocupantes es esencial, la posibilidad de ajustar la entrada de luz natural contribuye directamente a un ambiente más saludable y agradable. La implementación de Grinotex en proyectos como el del centro de día en Azagra refleja un firme compromiso con la sostenibilidad y la innovación en el control solar. Cada aspecto de estas persianas, desde su adaptabilidad y seguridad hasta su eficiencia energética, está diseñado para mejorar la calidad de vida de los usuarios y promover una arquitectura más sostenible y económicamente viable.

Fotografía: Josema Cutillas.

Un proyecto como este, que soluciona la carencia en Azagra de un lugar donde puedan acudir los mayores y ser atendidos, permite volver a confiar en que, junto a una ejecución cuidadosa, la racionalidad en el planteamiento energético, en la elección adecuada de materiales y en su distribución funcional siguen siendo, como lo han sido siempre, los instrumentos más poderosos y determinantes para resolver de manera eficiente cualquier demanda genuina de buena arquitectura.

Referencias del proyecto: CD+CJ Azagra

Proyecto: Centro rural de atención diurna, club de jubilados y urbanizacion de la UE7, Azagra, Navarra

Oficina de Arquitectura: AZP arquitectura y paisaje

Arquitectos a Cargo: Daniel Azpilicueta, AZP arquitectura y paisaje, arquitecto Proyecto y Dirección de obra; Javier Manrique Escola, Xabier Eskisabel Azanza, arquitectos Proyecto; Patricia Biain Ugarte, arquitecta, Dirección de obra

Cliente: Ayuntamiento de Azagra

Constructor: Construcciones Osés

Ingeniería: Hobeki Ingeniería; Arkaitz Solabarrieta Pérez

Colaboradores: Maria Navarro Cabezón, Carolina Abrego Jimenez, aparejadoras

Consultores: Eduardo Ozcoidi, estructuras; Olga Abrego Jimenez, topografía; GEEA, geotecnia

Ubicación: C. La Badina, 24, Polígono 1, parcela 1561. Azagra, Navarra, España.

Fin de obra: 30.07.2024

Fotografías: Josema Cutillas.

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Editado por:

Redacción .. Tectónica

Publicado: Mar 3, 2025

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