Adentrarse en la exposición sobre el diseño de André Ricard que La Fábrica ha organizado como pieza central del Madrid Design Festival de 2026 es emocionante porque descubre el diseño que hay detrás de los objetos más cotidianos. ¿Es necesario dedicarle tiempo a un bote de gel de baño? ¿Qué haya alguien atento al material, la forma, el peso, el tacto o el color? La respuesta es indudablemente afirmativa porque el diseño, el buen diseño, mejora nuestra vida, y ese bote de gel se podrá manejar con una mano, no se escurrirá y, además, será un accesorio bonito en el baño.

Fotografía: Guillermo Cruzado.
Y esta es la historia de André Ricard, la de un observador curioso de la vida y un investigador audaz que propone cómo resolver cada una de las actividades de la mejor y más bella manera.
“André fue el hijo menor de una familia franco-catalana establecida en Barcelona que pasaba los veranos en el Vall d’Aran. Allí despertó su interés por la forma y la función de los objetos, como las piezas de porcelana de los postes eléctricos, que le revelaron la relación entre utilidad y diseño. En una cabaña donde él y sus hermanos construían artilugios, aprendió principios básicos de física, trabajo manual y economía de medios. Nada era superfluo.”
André Ricard termina sus estudios en Francia en 1947 y dedica un tiempo a viajar y conocer Europa. En Londres descubrió el Design Council y leyó Never Leave Well Enough Alone, de Raymond Loewy, que le reveló la profesión del industrial design. Cuando vuelve a Barcelona ya ha descubierto la carrera a la que se va a dedicar, diseñador industrial, que desarrolla desde el estudio que funda en 1955: el Centro de Diseño Industrial (CDI). Los primeros encargos vienen de la empresa farmacéutica familiar y pronto irá adquiriendo una sólida clientela, entre la que destaca su larga relación con la perfumería GAL.

Fotografía: Guillermo Cruzado.
El éxito de los primeros diseños de André Ricard transformó el panorama empresarial español al demostrar que el diseño podía aportar calidad, identidad y rentabilidad.
De manera paralela, ante la realidad de que, En España, a mediados los años cincuenta del siglo XX el diseño era una actividad poco profesionalizada, impulsó instituciones que la apoyaran y organizó estudios que facilitaran la formación: junto a Antoni de Moragas, Manel Cases y otros colegas fundó el ADI-FAD en 1960, integrado en el FAD, con figuras como Miguel Milá, Rafael Marquina, Maria Rosa Ventós, Joaquim Belsa y Jordi Galí, así como fue profesor en centros como Eina o el Art Center College of Design.
El equipo de comisarios, formado por los arquitectos Marina Povedano y Arnau Pascual, junto con el encargado del diseño museístico, Frederic Perers y del diseño gráfico, Martí Ferré / Bildi, respondieron al deseo de André Ricard de no ‘sacralizar’ los objetos en la exposición recreando unos ámbitos similares a los que pertenecían las piezas, a la manera de la exposición Le design au quotidien (Bulle, Suiza, 1995), comisariada por el propio Ricard, en la que se inspira.

Fotografía: Guillermo Cruzado.
“La primera decisión fue hacer desaparecer visualmente el immenso contenedor —paredes, techo y suelo de la sala— y potenciar el tratamiento oscuro general de la sala. Por contra, los diferentes ámbitos de la exposición, propuestos como islas, se han tratado en beis, el color que convive con las piezas. Son un conjunto de planos que se pliegan o se recortan para generar volumetrías simples que generan contexto a los objetos sin quitarles protagonismo —la encimera de una cocina, un escritorio, la repisa de un baño, etc. Menos cuando las colecciones de procedencia lo han exigido, las piezas se presentan siempre liberadas de vitrinas, y esto posibilita que la relación del visitante con la exposición sea natural, fluida, desde la cotidianidad.”

Tras un primer ámbito en el que se recorre la vida de André Ricard plagada de hitos de diseño y actividades en apoyo de la profesión, de su divulgación y formación, con escritos que han quedado como piedras fundacionales de la profesión, la sala va descubriendo en un recorrido en curva las ‘islas’ de diseño en dondes los objetos no se muestran en orden cronológico, sino para las que se ha elegido los mejores ejemplos de cada ámbito.

“La creatividad que ofrece el diseño debe estar al servicio del usuario, sin arrogancia ni paternalismo, pero con una paternidad responsable. No diseñas una vajilla para ti, sino pensando en quien la usará y la disfrutará.”

Fotografías: Tectónica.
Diseños para Bidasoa: los platillos Jerez (1959), pensados para sostenerse con una sola mano, y la vajilla Compact (1961), que innovó en el grosor y el uso de la porcelana.

Fotografía: Guillermo Cruzado.
“Para diseñar un producto necesitas conocer a fondo lo que quiere el cliente. Si comprendes bien el encargo, encontrarás la solución adecuada, como ocurrió con mi primer frasco para Puig.”

Fotografía: Tectónica.
Su primer proyecto para Puig fue el rediseño de Agua Lavanda (1963), modernizado sin perder autenticidad mediante una botella de vidrio verde fumé, tapón de roble y rafia. Este éxito dio lugar a otros perfumes emblemáticos —Agua Brava, Quorum o Carolina Herrera— en los que el diseño reforzaba la función y el universo sensorial del producto.

Fotografía: Guillermo Cruzado.
“El diseño más perfecto es aquel en el que la forma aporta por sí misma la función: una cuchara, un botón o un simple clavo. En la sociedad de consumo se ha perdido la veneración por esos objetos que nos rodean y nos ayudan.”

Fotografía: Tectónica.
Con la llegada de la democracia, España vivió una renovación material y surgieron nuevos productos para el hogar: la botella de leche para Rania (1967), la de zumo Fruco (1968), los interruptores Ibiza (1974), la Mini Moka (1976), pequeños electrodomésticos para Moulinex (1987-88) y los Tupperware (1994).

Fotografía: Guillermo Cruzado.
“El mayor premio para un diseñador es ver cómo un diseño suyo deviene atemporal, convirtiéndose en un clásico. Significa que un producto ha sido avalado por el público.”

Fotografía: Guillermo Cruzado.
Entre las piezas destacaban el abrebotellas (1963), las pinzas de hielo Tong (1964), el cenicero Copenhaguen (1966), el colgador Tecla (1978) y los productos para baño y cocina de TaTay. En todos ellos, Ricard exploraba la mejora funcional a través de pequeños cambios, como en la botella de ginebra Gin Foca (1963).

Fotografía: Guillermo Cruzado.
“Ningún diseño puede presentarse como una simple solución maquillada de un proyecto existente. Debe aportar algo nuevo que perfeccione lo anterior. El diseño tiene que ofrecer a la sociedad aquello que, sin saberlo, necesitaba.”

Fotografía: Guillermo Cruzado.
En La aventura creativa (2000) aborda el origen de las ideas y define su método de trabajo: partir de un papel en blanco y desarrollar variaciones hasta dar con la forma esencial. De este mismo proceso nacen piezas como el cenicero Copenhaguen (1966) y sus variantes Mallorca y Tossa (1970), los mecheros Menhir (1965), el sacapuntas Tentetieso (1970) o la lámpara Tatu (1971), editada por Santa & Cole. Estos objetos, desarrollados en el estudio, son a la vez herramientas de trabajo y reflexión.

Fotografía: Guillermo Cruzado.
“El diseño de la antorcha debía dar forma a un objeto con una fuerte carga simbólica, capaz de reflejar, con dignidad, tanto el espíritu olímpico como la identidad de Barcelona.”
Con la candidatura a los Juegos Olímpicos de 1992, participó desde las primeras fases con el Dossier de Candidatura (1987) y, más tarde, con su creación más emblemática: la antorcha olímpica Barcelona ’92. En ambos casos, el diseño se convirtió en símbolo de una ambición colectiva.
La exposición se completa con varios audivisuales que aportan información personal, del entorno y la metodología de André Ricard.
Producida por: Madrid Design Festival/La Fábrica y Disseny Hub de Barcelona en colaboración con FAD.
Comisariado: Marina Povedano y Arnau Pascual
Diseño museográfico: Frederic Perers
Diseño gráfico: Martí Ferré / Bildi
Fotografía: Guillermo Cruzado
Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa. Madrid. Hasta el 3 de mayo de 2026
La exposición se trasladará posteriormente a Disseny Hub Barcelona.
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Publicado: Feb 24, 2026