Brújula

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El hombre inició la exploración del mar mirando al cielo. Los astros fueron durante miles de años el único medio para guiar sus naves, hasta tal punto que Jorge Luis Borges recordaba que sólo empezó a verse la noche gracias a muchas vigilias de pastores, de astrólogos y de navegantes1. Pero no todas las noches eran claras ni todos los días despejados.

Carta estelar china, siglo VIII. Por iesezequielgonzalez.com Carta estelar china, siglo VIII. Por iesezequielgonzalez.com

Hasta el siglo XIII, los navegantes europeos debían evitar los meses de invierno. Entre octubre y abril, las flotas mediterráneas permanecían amarradas, lo que limitaba el comercio a los seis meses en los que el clima permitía leer rutas en la geometría de las constelaciones. La implantación de la brújula en los barcos cambió el modo de navegar a partir de entonces, pero el origen de este artefacto se encuentra muchos siglos antes.
En torno al siglo VI a. de C., en Asia Menor, se descubrió un mineral que atraía el hierro. Sucedió en la ciudad de Magnesia, y de ahí derivó el nombre del mineral –piedra de Magnesia- y del fenómeno al que daba lugar: el magnetismo. Los ensayos posteriores permitieron comprobar que al frotar un fragmento de hierro o acero con el mineral magnético, éste quedaba imantado. Y que si a ese fragmento imantado se le permitía girar libremente siempre señalaría el Norte. Este principio es el que hace posible la existencia de la brújula. 

Fragmento de magnetita. Por presentacionespp.blogspot.com

Aunque en China se conservan referencias escritas al magnetismo desde el siglo IV y se conoce la existencia de rudimentarios aparatos de orientación basados en ese fenómeno, la brújula comenzó a tomar forma como hoy la conocemos en el siglo XII. Existen desde entonces referencias escritas un artefacto utilizado como apoyo a la navegación en Asia, y que de algún modo había llegado a Europa. Ya fuese a través de la ruta de la seda, importada por exploradores europeos o como invención independiente, aparecen en Occidente rudimentarias brújulas hacia el final del siglo XII, como documentó el erudito inglés Alexander Neckam.

Diagrama de brújula de la dinastía Ming, con 24 sectores. Por Gisling Diagrama de brújula de la dinastía Ming, con 24 sectores. Por Gisling

Diagrama de brújula europea, con 16 sectores. Por Mattes Diagrama de brújula europea, con 16 sectores. Por Mattes

Los europeos trabajaron desde ese momento en la construcción de una herramienta útil para la navegación. En 1269, el alquimista Pietro Peregrino de Maricourt dibujó una brújula con aguja fija, instrumento que -aún sin rosa de los vientos- suponía un avance frente a las rudimentarias brújulas anteriores, que resultaban de hacer flotar en aguas calmas una aguja y esperar a que ésta señalase el Norte.

Brújula seca en caja de madera. Por mercadolibre.com


Un siglo más tarde se popularizó la brújula, tras haber sido adaptada a la navegación. Flavio Gioja, un armero de Positano, decidió suspender la aguja sobre una púa y encerrar el mecanismo en una caja de madera con una tapa de vidrio. Se añadió posteriormente una rosa de los vientos y así nació la brújula seca, descrita en la Divina Comedia en 1380.
El siguiente avance decisivo en la historia de la brújula se debe al físico inglés Sir William Thomson quien, ya en el siglo XIX, ideó un sistema para optimizar el funcionamiento del aparato en las tempestades –independizándolo del movimiento de la nave- e hizo flotar la aguja en aceite para reducir sus oscilaciones.

Brújula circular de Duchemin.Ilustración de 'El Mundo Físico', de A Guillemin


Brújula y reloj de sol conservada en el Pitt Rivers Museum


Brújula marina, 1882. De 'El Mundo Físico', de A. Guillemin


Las brújulas europeas, a diferencia de las chinas, constaron desde el principio de 16 subdivisiones básicas para las mediciones, y –al contrario que aquéllas- siempre marcaron el Norte. Los asiáticos recurrían a las agujas imantadas para la geomancia y el feng shui, creencias ancestrales en las que el Sur representaba la vida. Los europeos siempre buscaron orientarse. Creían que si las brújulas indicaban el Norte era porque en esa dirección se encontraba una descomunal montaña de magnetita en medio de una isla llamada Rupes Nigra. Estas diferencias parecen sugerir que la invención de la brújula europea pudo haber sido independiente de la china, algo que explicaría la tardía irrupción de la brújula en Oriente Medio, puente natural entre ambas culturas.

Brújula china de 24 sectores. Por jigoro.altervista.org Brújula china de 24 sectores. Por jigoro.altervista.org

Brújula europea de 32 sectores. Por jigoro.altervista.org Brújula europea de 32 sectores. Por jigoro.altervista.org

Los avances del siglo XX han sustituido la brújula por el posicionamiento vía satélite. Estos sistemas son útiles incluso en los Polos, donde los artefactos tradicionales dejan de funcionar, y evitan el cálculo de la declinación magnética para encontrar el Norte geográfico. Las brújulas que han conseguido subsistir son más pequeñas, flotan en cápsulas de queroseno o alcohol y habitualmente están protegidas por una carcasa metálica. Antes que ellas, sólo el astrolabio inventado por los griegos había servido de rudimentario apoyo a la navegación. El invento y difusión de la brújula permitió navegar más allá del horizonte y las rutas conocidas, descubrir las Indias y circunnavegar el planeta. El mundo tal como hoy lo conocemos no habría sido posible sin ella, aunque hoy, en la monotonía cotidiana, resulte innecesaria. Al fin y al cabo, ‘el espacio parece estar más domesticado que el tiempo: en todos los sitios encontramos gente que lleva reloj, pero es muy raro encontrar gente que lleve brújula'.2

BLCNotas:
1. BORGES, Jorge Luis: El tamaño de mi esperanza
2. PEREC, Georges: Especies de Espacios


Editado por:

B LopezCotelo. Tectónica

Publicado: Sep 20, 2011

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